Esta compilación recoge lo más destacado de la obra cuentista de Guillermo Samperio. La inagotable imaginación del autor se desenvuelve en sus más variadas formas en estas narraciones, donde escenarios y personajes cotidianos adquieren un matiz de misterio. Voceadores y futbolistas, parejas de enamorados y estudiantes de preparatoria, poetas y escritores conviven en un fascinante cuadro que evoca las palabras de sus creador: "toda ciudad es un cabaré y un gran hotel que cabe en un directorio telefónico; una caja de Pandora abierta de la que brotan plantas de tristeza y de alegría, de nostalgia y de recuerdos".
Tiene una técnica y un manejo de la prosa muy sabroso. El inicio de uno de sus cuentos me pareció asombroso, envidiable:” y extraño, porque suena hermoso, pero sabrá si le faltaron comas: “la casa, así, callada y sin limpieza, la salsa Catsup el Nescao calzones de la Carla el pocillo con el colador encima cucharas sobre la mesa (…)”. Las mismas tildes proporcionan las pausas y las imágenes son… tiernas.
Hay algunos cuentos que tienen ese viejo chilango speak que difícilmente podremos encontrar en otro lado. Merol. Y por otro lado, me dio gracia saber de dónde los escarabajos.
Sin embargo, son cuentos que difícilmente tienen fantasía y asombro. Su imaginación es contenida. A veces lo intenta, pero algo de cultura vieja lo delata y es fácil leerlos, sin leer, y pensar en otras cosas. Quizás es lo político, quizás son sus ganas de desentrañar el ámbito cultural de su tiempo. Quién sabe.
La estética de Samperio, desglosada a través de referencias culturales, ideologismos, frases urbanas, y un espíritu de protesta caduca ha devenido en una lamentable anacronía. Es el problema de tapizar con iconografía política a la narrativa.
Vale decir que lo intenté, pero no hubo caso. Lo que quiera que esté escrito son cualquier cosa menos Cuentos. Traté de encontrar alguno que me conmoviera, me mantuviera en vilo, fuera interesante y me quedé vacío. No hay forma de seguir adelante cuando el tedio es tal. Sinceramente nunca leí un libro de cuentos tan pero tan malo.