Las historias del detective Hanshichi, personaje inspirado en Sherlock Holmes, se desarrollan en el Japón de finales del período Edo, entre 1840 y 1860, una época en la que la tradición y superstición van de la mano y son el verdadero enemigo del racional y poco ortodoxo Hanshichi. En esta segunda entrega, conoceremos nuevas aventuras y casos de este particular detective en los que seguiremos descubriendo y apreciando las costumbres y creencias del Japón de la época, así como los escenarios en los que se desarrollan.Plagado de vívidas y coloridas descripciones, el lector disfrutará de misterios relacionados con serpientes gigantes, apariciones espectrales, extraños ermitaños conectados con el mar, o batallas de mariposas, con el único denominador común de que nada es lo que parece.
No creo que Hanshichi sea como Sherlock Holmes más allá de que también se dedica a resolver casos. El estilo (tanto del personaje como de la obra) es claramente diferente, muy pausado, en pocas ocasiones hay tensión, pero es una gran historia costumbrista. Me han llamado la atención dos cosas: la primera, el machismo. Evidentemente en la época en la que suceden los hechos no podía ser otra cosa, pero no creo que los hombres japoneses hayan cambiado mucho de mentalidad si tenemos en cuenta los problemas natalicios que tienen. Ya el traductor nos advierte de los comentarios que nos vamos a encontrar. La segunda, que todos los nombres femeninos empiezan por O. Un tema que casi me ha llegado a obsesionar.
Si dejo el tema machista de lado, puedo decir que es entretenido, pero de verdad por momentos me ha costado mucho.
Sinceramente bastante decepcionado. Me esperaba grandes relatos sobre un detective al estilo Sherlock Holmes, en el que se inspira este Hansichi, un personaje con el que es muy difícil empatizar. Por otro lado es una manera estupenda de conocer el Japón de la Era Edo (1606 – 1868). Me encanta la edición, con las notas sobre Japón, el glosario, las notas de pronunciación… Además de que físicamente es un libro muy bonito. Pero el personaje no me termina de caer en gracia. Según la editorial, entre 1916 y 1939 se publican sus aventuras por entregas en una revista literaria y han sido adaptadas al cine, al manga y a la televisión. Aparentemente, es uno de los personajes más famosos de la cultura popular japonesa.
toda la parte que aborda las supersticiones y creencias japoneses me encantaron, pero el retrato de las mujeres deja claro que tiene más de 100 años de haberse escrito.
Me tomó mucho tiempo terminar el libro, pero tengo una pequeña excusa para eso. Estaba al principio tomando mi tiempo con él, leyendo unas pocas páginas al día incluso a la semana, pero al final e di cuenta que en verdad estaba alargando mucho la lectura y al final me atreví a leerlo en un par de días.
¿Que puedo decir de esta lectura; pues, No fue la gran cosa, fue entretenido, en especial las últimas historias. Porque contextualizando, este libro es una serie de historias de detectives, y son traducidas originalmente del japones al español. Creo que esto ha hecho sus estragos en el libro, si es verdad que es dificil traducir y quien se encargo de ello lo hizo muy bien, pero hay algo que se pierde en esto al darle sentido al español y no me quejo pero se siente ese cambio de lenguaje muy marcado, más porque las historias ya tienen su tiempo.
Y referente al contenido de estas y su desarrollo, no está mal si te atreves a leer una a la semana o al día o incluso entre lecturas, pero si uno intenta hacerlo de "corrido" existe una saturación, más porque no se siente que te pida decidir, te da los acontecimientos de forma muy por encima y cuando ya está resuelto te da toda la información pero esto no le quita cierto interés, en especial en las últimas tres historias. Y esto pierde un poco del encanto, pero no he leído mucho sobre este género; solo los primeros relatos de Sherlock Holmes, pero supongo que seria algo interesante para alguien aficionado a este género.
Y por último, hay ciertos comentarios que se hacen respecto a la época y a la forma en como se actuaba que me incomodan, y creo que es algo que seria interesante comentar entre amigos, o en un circulo de lectura.
Calificación: 2.5/5 estrellas.
Este libro lo encontré en una librería independiente durante la feria del libro.
Historias cortas que narran las aventuras de Hanshichi en una época y lugares muy interesantes. Hay que tener en cuenta que el autor lo escribió en la primera mitad del siglo XX y las historias están situadas en pleno periodo Edo. Por lo que hay que valorar la obra en sí.
Este libro es uno que puede fascinar a todo tipo de lectores, este cuenta con un recopilatorio de historias del detective Hanshichi, estas tienen un formato similar a las de Sherlock Holmes, pero con una temática tan única como son mediados del siglo 19 en Japón y que posee historias de casos que te atrapan hasta saber cual es su resolución final. Este libro lo conocí gracias a mi madre que se había interesado y lo compró para leerlo, posteriormente me lo entregó para que pudiera realizar el libro como un trabajo escolar de temática libre. Yo estudio japonés desde hace 3 años ya y se me hizo interesante por su premisa que para cuando lo leí era desconocida para mí, y esas expectativas que me formé no me defraudaron, a lo contrario quedaron bastante pequeñas con como es en realidad el libro, sus casos están muy bien estructurados, ningún personaje se siente que esta de relleno y logra un equilibrio entre casos serios con un pequeño toque de ironía junto a humor. Lo recomiendo para personas que les encanta las novelas policiales o misterios y que quieran conocer sobre la cultura japonesa con un libro que se ambienta en una época lejana como es el período Edo, además la edición que leí contiene acotaciones que explican varios conceptos originarios de ese lugar como mitología o dichos, mostrando incluso como es su escritura en el idioma original, lo cuál complementa la lectura y enseña parte de japonés al lector.
Me reitero en que la importancia de Okamoto Kido reside en su capacidad para trasladarnos al período Edo, sobre todo a los años finales y convulsos; gracias a sus libros podemos conocer las supersticiones y tradiciones de los ciudadanos japoneses de aquella época, en ese sentido es de lo mejorcito que he leído al respecto. Ahora, tengo que decir que este libro no me ha parecido tan bien escrito como, por ejemplo, Fantasmas y samuráis, del mismo autor y editado también por Quaterny, libro que recomiendo encarecidamente leer. En Hanshichi el estilo literario me ha parecido a veces farragoso, a veces simple, y no sé si es por la traducción. La resolución de los casos también es a veces trivial, hay relatos que están bien y otros lo que sucede no interesa tanto, les falta cierta tensión narrativa, o eso me ha parecido. Aparte del machismo que destilan sus páginas, esto es avisado previamente en la nota que escribe la editorial, y es que el libro tiene un alto componente histórico y en estos casos hay que ponerse las "gafas de la época" para intentar comprender lo que sucedía en aquellos años, aún así es posible que a algunos lectores le sangren los ojos al leer ciertas cosas.
Me agrado como el autor nos sumerge en el periodo Edo que hasta donde entiendo significo una serie de transformaciones en la sociedad japonesa marcadas por la influencia de las potencias europeas. Lamentablemente ni los personajes, ni la resolución de los casos me lograron atrapar. No obstante me agrada la forma en que Kido construye sus historias, por un lado tenemos a un detective con las habilidades deductivas de Sherlock Holmes en un escenario un tanto macabro similar a los relatos Edgar Allan Poe.
Hanshichi takes his time with the mysteries presented and the book gives us enough clues to analyze to try and solve the case before hand. Sadly that's never possible as the detective always keeps the most important part of each case to himself until its the correct moment to reveal how the case is solved.
The descriptions of Edo Japan paint a beautiful picture in my mind as I'm reading, Hanshichi's personality and the prose, make this a very un and enjoyable read.
Como bien indica su nombre, nos encontramos ante un libro de detectives en el Japón de la era Edo. En él, el viejo Hanshichi irá rememorando, a través de 10 historias cortas e independientes, distintos casos que tuvo que resolver durante su juventud. Estas historias, a su vez, están divididas en subcapítulos o secciones, por lo que resulta un libro bastante cómodo de leer.
A lo largo de las distintas historias, Hanshichi nos irá revelando a pinceladas cómo era la vida en esa época, y aquí radica el principal atractivo de la obra. A través de las anotaciones a pie de página, se nos irán explicando pequeños matices de la vida en el Japón feudal, lo cual supone un atractivo especial para todos aquellos que gustamos de la cultura nipona. No obstante, el objetivo del libro no es dar una imagen completa y detallada de la vida y costumbres de esa época, por lo que si lo que se busca un libro descriptivo, éste no es el adecuado.
En cuanto a los personajes, la verdad es que a ninguno se les coge especial cariño, ni siquiera al propio Hanshichi (al cual tengo que admitir que le cogí un poco de manía en algunas de sus intervenciones). Esto es debido en parte a una narración que no me ha parecido muy buena, aunque no sé si es problema del autor o de la traducción (que por otro lado, abunda en laísmos, aunque por lo demás resulta bastante correcta).
Asesinatos, conspiraciones, desapariciones sospechosas, chantajes, hombres misteriosos venidos de la mar, criadas celosas, doncellas cautivas, delincuentes juveniles, timadores… son a grandes rasgos algunos temas y personajes que pueden encontrarse en esta nueva entrega de las aventuras de Hanshichi, un personaje inspirado en el detective privado creado por Sir Arthur Conan Doyle. Son 10 relatos sencillos y amenos de leer (algunos más logrados que otos) cuya acción transcurren a finales del Periodo Edo. Un anciano y bonachón Hanshichi relata a su interlocutor sus aventuras sin que existen entre ellas ningún hilo conductor. Hay que destacar que este okappuki venido de oriente, no posee la capacidad intelectual ni analítica del famoso inquilino del 221B de Baker Street… en ese sentido es mas normalito y esto según mi humilde opinión de ávida literatura policíaca lo hace más creíble como personaje, Hanshichi emplea su experiencia en los bajos fondos y su conocimiento de la naturaleza humana, ata cabos y saca conclusiones para resolver los misterios a los cuales se enfrenta anteponiendo la racionalidad a la superstición que imperaba en dicha época. Como relatos policíacos sin duda son muy limitados, pero representan un buen testimonio histórico sociológico para cualquier occidental amante de la cultura japonesa y asiática en general. A destacar: La residencia de Mukôjima, La batalla de las mariposas, El monje del mar y Las dos esposas.
Si hablé hace poco del homólogo de Sherlock Holmes en la India, ahora vuelvo con las aventuras del homólogo japonés; segundo volumen de las aventuras que nos trae Quaterni y se demuestra la capacidad narrativa de Okamoto Kido que no solo crea al detective sino que aprovecha para mostrarnos los rasgos típicos de la cultura japonesa además de sus costumbres a la hora de plantear los casos y resolverlos. De hecho, esta idiosincrasia, que tan bien explica, sirve como elemento que utiliza Hanshichi indispensablemente a la hora de solucionarlos. La mezcla funciona muy bien, ya que se integra a la perfección.
Aunque estos relatos se escribieron entre 1916 y 1937, las historias del detective Hanshichi se desarrollan en el Japón de finales del período Edo, entre 1840 y 1860. Inspirado en Sherlock Holmes, Hanshichi investiga y explica casos que parecen tener tintes sobrenaturales. Es muy interesante aprender sobre la historia y tradiciones de Japón, pero como cuentos de misterio no me parecieron nada espectaculares. La comparación con Holmes no le favorece.
Este es la segunda parte de las aventuras del Sherlock Homes japonés llamado Hanshichi , este libro me gusto mas que el primero , las aventuras estuvieron más atractivas y sobre todo las mezcló con elementos sobre naturales.
Esto aunado a que nos da una idea de cómo se vivía a fines del siglo XIX en Japón , aunque los relatos fueron publicados en la década de los treintas.
Buen libro. Muy interesante para aquellos que quieran conocer como era la vida cuando Tokio se llamaba Edo. El autor consigue crear un personaje principal con mucho carisma.