Una sorpresa. Ésa es mi primera impresión final. Increíble la capacidad intelectual y capacidad poética de una mujer, cuyos orígenes son más humildes de lo que parecen, lo que la hace doblemente admirable, por lo difícil por ser mujer y no de alta cuna. Todavía no he leído a Santa Teresa, pero podría ser análogo el caso: a pesar de la dificultad y la censura, mujeres destacaron con una voz propia. En este caso, además, rebelde y aun religiosa, es una poesía fuera de la poesía a lo divino y mística habitual; más bien diría que es una mujer que se hizo monja para poder obtener las herramientas y mantenimiento para ser intelectual. Es sorprendente su filosofía y su belleza poética. No sé qué opinar si de verdad extraña ver poemas amorosos a hombres y mujeres, verlo como neoplatonismo ficticio como dice el crítico también me parece algo irreal, quizás incluso encargos podría ser lógico, pero es curioso ver a una mujer hablar de su amor a otras mujeres y no parezca un revistaso al safismo. No sé si sor Juana escribía para estas personas de verdad: la sexualidad en esta época, mas cuando era monja, es una cuestión que no se puede ver con nuestros ojos, cuando lo normal era la heteronorma y la homosexualidad (o bisexualidad por ende) no se entendía en los conceptos que la concebimos, ya que, aparentemente, las mujeres no sentían deseo o apetito (según la teoría de la época), negando cualquier orientación posible y tendencia, siendo casi una obligación... Lo que me obliga a pensar que en el fondo de todo esto, hay algo de todo este mito. No me parece que sor Juana fuera una mujer inocente y torpe, sin deseos o pulsiones, lo que me extraña ese rechazo a que la ficción no encubra algo. Puede que sor Juana debiera fidelidad a la corte y sobre todo a la virreina y escribiera por amistad o por cortesía, pero me extrañaría que una persona obligada por circunstancia a la beatería no tuviera intereses de algún tipo. Quizás los mitificaba, pero no caer en el biografismo, tampoco puede ser anatema para no explicar la poesía con los contextos más que como un paradigma formal o intelectual. Pareciera que Juana Inés era una mujer inteligente que veía el mundo desde la barrera, y lo contado no encaja con eso.