Bajo el rigor de una prosa deslumbrante, Réquiem por un suicida es la circular introspección de un hombre obsesionado por la muerte. Pero no aquella que la humanidad ha mitificado como eternidad, ni mucho menos la otra, débil, pálida, cuya naturaleza aciaga se fundamenta en las pasiones, pues para Gustavo Treviño, su personaje central, existen preguntas más allá de las preguntas, matices y figuras que conforman, con la experiencia terrena, la única e insoslayable respuesta a lo que es, esencialmente, la condición humana.
Al iniciar la novela, el narrador, en primera persona, es Gustavo Treviño, que intercala el relato de su propia novela con fragmentos de cartas para Eduardo, un personaje mucho más joven que él, con quien ha mantenido una entrañable amistad y único “heredero” del acaudalado Treviño. El protagonista describe su historia como guerrillero y sus múltiples amoríos fallidos, algunos encuentros sexuales descriptivos y otros con mínimos tintes eróticos, en una frase: todo lo que conforma la vida de una persona adulta que ha disfrutado plenamente tanto de sus aciertos como de sus fracasos, que no añora un tiempo pasado y que busca el amor, tan insulso como se pueda leer y tan significativo como se pueda experimentar. Y este es su fin último. Es el mismo Treviño quien afirma: No puedo seguir fingiendo que vivo.
Las múltiples connotaciones culturales e intertextualidad de este libro son únicas, pues a lo largo de sus páginas enaltece y embellece una acción que de sólo ser pronunciada provoca, para la mayoría de las personas, pesar y aflicción. La novela refleja un estudio preliminar vasto por parte del autor, concluyente y perfecto. Este sería, a mi parecer, un estupendo libro que podría fungir como prólogo extenso para ese libro inexistente e insuperable que trate sobre el suicidio, que el mismo autor menciona.
No es una lectura para cualquier persona, y definitivamente debe evitarse si el lector atraviesa por cuadros de depresión o ideación suicida. A pesar de su temática, la narrativa no logra una conexión con el dolor humano, perdiéndose en una construcción de personaje que resulta distante y, en ocasiones, irritante. Siento que el protagonista se presenta bajo un tinte esnobista y soberbio. Existe una pretensión de superioridad basada en sus gustos y su estatus social, así como intelectual, llegando al extremo de intentar elevar el acto del suicidio a la categoría de arte. Incluso pienso que sus vínculos afectivos carecen de profundidad. Además de romantizar el suicidio, también lo hace con el socialismo. La historia ha demostrado que, en la práctica, estos sistemas no funcionan, y hacen sufrir al pueblo. En mi opinión, ofrece el retrato de un narcisista que utiliza la ideología y la muerte para validar su propia soberbia. No la recomiendo.
Hay historias que me gustan por el título. En este caso no está necesariamente ligado con la trama de la historia pero no por ello deja de ser una buena descripción del acto de tomar coraje y hacerse cargo de la última etapa de una vida.
Esta ha sido por mucho una lectura que para nada me esperaba, que me ha embestido con sus reflexiones y sin duda me dejó con un sabor agridulce en la boca. Confieso que siempre he visto el acto suicida como algo interesante, independientemente de los motivos, prejuicios sociales y estudios psicológicos detrás. Esta no es una novela para cualquiera, su complejidad es absoluta. Sé que para mí será una de esas obras que leeré una y mil veces para encontrarle más de un sentido.
"No existe razón para detestar algo tan común como la muerte y si ésta llega de modo voluntario, como modesta victoria de la libertad, el respeto debe ser total: antes hubo una abierta lucha entre el instinto de supervivencia, los valores sociales y religiosos y la inteligencia". (Parte de este artículo escrito por el autor antes de su muerte...)
Nunca imaginé leer un libro narrado con los ojos de otro mundo, René tiene una prosa increíble, que motiva e influye. La forma en la que está escrito este libro, ayudo, si no es que fue la causante de que el libro impacte tanto y pueda lograr su cometido. Este libro cambio por completo mi concepto del suicidio, y como muchas personas más, la vista errónea de lo que este conlleva. Sin duda alguna es un libro alucinante, las maneras en las que el autor se conecta y platica con su personaje en esta historia, y como René combina la realidad que paso junto con la historia de Eduardo fue espectacular, me quedé sorprendida, nunca pensé encontrar tal balance y que se viera como uno sólo, al fin y al cabo una misma historia, conectada por sus circunstancias. Absolutamente alucinante. . Te invito a leerlo, es una idea conceptualizada por mera realidad.
Yo me encontré este libro por casualidad en la biblioteca haciendo un trabajo para la u, lo leí el mismo dia y rei muchísimo con el;tiene frases y citas tan especiales!! .Recomiendo leer el libro de principio a fin.
Creo que varios en un momento de nuestra vida hemos pensado en no existir, y tocar este tema es algo prohibido o censurado, pero no debe ser considerado así, si es una decisión libre de miedos o influencias externas. Es sólo nuestra libertad de elegir.