Llevo ya unos años descubriendo conceptos pedagógicos alternativos e intentando encaminar mi vida a poder estar relacionado laboralmente con ellos.
Primero el concepto de "Escuelas libres" como punto de partido, luego ví que fuera de España se conocían como "Escuelas democráticas", y últimamente estoy realizando un curso que lo denomina "Pedagogía viva". Aunque lo que de verdad me interesa es la "Pedagogía libertaria".
En cualquier caso, creo que si no fue el primero, sí uno de los precursores de estos cambios en la forma de educar a las nuevas generaciones, al margen de las ataduras de la religión o el régimen dominante, fue el señor Francesc Ferrer i Guàrdia, uno de los auténticos mártires del estado español, que acabó dando su vida por defender unas ideas de progreso y liberación que no podían ser aceptadas por quiénes tienen la sartén cogida por el mango.
Si no me equivoco, el texto que aquí se recoge lo escribió en el periodo entre que le absolvieron de unos cargos que nunca se pudieron probar en 1907, y cuando fue asesinado por los poderes bajo el reinado de Alfonso XIII en octubre de 1909. 6 años después de la inauguración de su Escuela Moderna (Racionalista y libre de dogmas) en la carrer Bailèn, 56, Barcelona.
Le preceden un prólogo de los editores, y otros de Lorenzo Porter y Anselmo Lorenzo, dedicado a "Los amigos y admiradores de Ferrer" y completan unos apéndices escogidos del boletín de la escuela moderna, publicación que siguió un tiempo después de la clausura forzada del centro por parte del sector reaccionario.
En el texto propiamente dicho, Francesc se dedica a componer las bases que le motivaron a emprender este necesario proyecto, pionero en el mundo y que recibió apoyos desde todas las parte del mundo, dónde quizás ha sido más conocido que dentro de sus propias fronteras.
Los principios básicos de la escuela Moderna
1. La educación de la infancia debe fundamentarse sobre una base científica y racional; en consecuencia, es preciso separar de ella toda noción mística o sobrenatural.
2. La instrucción es parte de esta educación. La instrucción debe comprender también, junto a la formación de la inteligencia, el desarrollo del carácter, la cultura de la voluntad, la preparación de un ser moral y físico bien equilibrado, cuyas facultades estén asociadas y elevadas a su máximo de potencia.
3. La educación moral, mucho menos teórica que práctica, debe resultar principalmente del ejemplo y apoyarse sobre la gran ley natural de la solidaridad.
4. Es necesario, sobre todo en la enseñanza de la primera infancia, que los programas y los métodos estén adaptados lo más posible a la psicología del niño, lo que casi no sucede en ninguna parte, ni en la enseñanza pública ni en la privada.
5. El propósito de la enseñanza es que los niños de ambos sexos tengan idéntica educación; que por semejante manera desenvuelvan la inteligencia, purifiquen el corazón y templen sus voluntades; que la humanidad femenina y masculina se compenetren, desde la infancia, llegando a ser la mujer, no de nombre, sino en realidad de verdad, la compañera del hombre.
6. La coeducación de pobres y ricos, que pone en contacto unos con otros en la inocente igualdad de la infancia, por medio de la sistemática igualdad de la escuela racional, esa es la escuela, buena, necesaria y reparadora.
7. Establecer la protección e instrucción higiénica en las escuelas. No se necesitan palacios relumbrantes; para difundir la instrucción bastan salas amplias, de luz abundante y aire puro, donde los escolares estén protegidos.
8. El juego es indispensable a los niños. Por lo que mira a su constitución, salud y desarrollo físico, todo el mundo estará conforme; pero acontece que únicamente para la atención en la cantidad de desarrollo físico que producen los juegos.
9. Es de vital importancia la preparación de los maestros y una vida y sueldo digno para ellos. El verdadero educador es el que, contra sus propias ideas y sus voluntades, puede defender al niño, apelando en mayor grado a las energías propias del mismo niño.
10. La escuela debe renovarse para renovar la sociedad, una sociedad que repruebe los convencionalismos, las crueldades, los artificios y las mentiras que sirven de base a la sociedad moderna.
11. Partiendo de una educación en solidaridad y de la igualdad, no hay que crear una desigualdad nueva, y, por tanto, en la Escuela Moderna no hay premios, ni castigos, ni exámenes en que hubiera alumnos ensoberbecidos con la nota de sobresaliente, medianías que se conformaran con la vulgarísima nota de aprobados ni infelices que sufrieran el oprobio de verse despreciados por incapaces.
12. Los niños y las niñas deben tener vitalidad cerebral propia, a fin de que cuando se emancipen de su racional tutoría, continúen siendo en el mundo social enemigos mortales de prejuicios de toda clase, propendiendo a formarse convicciones razonadas, propias, sobre todo lo que sea objeto del pensamiento.
13. El propósito culminante de la Escuela Moderna es fomentar la evolución progresiva de la infancia evitando los atavismos regresivos, que son como rémoras que opone el pasado a los avances francos y decididos hacia el porvenir.
«La Escuela Moderna pretende combatir cuantos prejuicios dificulten la emancipación total del individuo, y para ello adopta el racionalismo humanitario, que consiste en inculcar a la infancia el afán de conocer el origen de todas las injusticias sociales para que, con su conocimiento, puedan luego combatirlas y oponerse a ellas. El estudio de cuanto sea favorable a la libertad del individuo y a la armonía de la colectividad, mediante un régimen de paz, de amor y bienestar para todos sin distinción de clases ni de sexos»
En cuánto al conjunto publicado, he de decir que en base a mis expectativas, años después de haber descubierto su existencia y apenado porque el primer y principal proyecto de independencia educativa fuera cercenado de esa manera para asegurarse que el orden establecido no cambiara nunca, me ha dejado un poco frío su lectura.
Principalmente porque esperaba algo más "desarrollado", más preceptos y ejemplos de cómo trabajaban en la propia escuela moderna, y me he encontrado con una especie de resumen de sus ideales y un resumen de los hechos.
Tampoco encuentro mucho material audiovisual sobre el fenómeno, quedándome con la espinita de encontrar testimonios de quiénes fueran sus alumnos.
En cualquier caso, y pese a algunos pasajes con lenguaje un poco arcaico, ha sido una lectura bastante recomendable y me ha permitido saber un poco más de esta estrella fugaz dentro del sistema educativo patrio y muncial, lástima que los deseos que pidieron sus protagonistas no se hayan cumplido...aún.