Es una novela perfecta para leer en un par de ratos, divertida, ágil y con una bonita historia de amor. No es que me vaya mucho el tema de los vaqueros pero, en serio ¿alguien podría resistirse a Cody? Lo dudo. De entrada, un hombre con dos niños a su cargo es sumamente tentador, todas lo sabemos. Y más cuando se le ve tan volcado, tan tierno… y tan incapaz.
Fiona empieza siendo una Barbie metida en el barro hasta las orejas, y acaba convertida en una mujer genuinamente generosa, fuerte y enamorada hasta el tuétano.
He sufrido mucho con el pequeño gran drama que les toca vivir. Menos mal que creo en la magia y sabía que, de un modo u otro, todo se arreglaría, aunque hiciera falta mucha, mucha purpurina dorada.
Me ha encantado, como todas. Echo en falta una traducción un poco más «a la española», aunque ya me he acostumbrado al español latino de las novelas de esta autora. De todos modos, no es un gran inconveniente puesto que la historia merece la pena. Espero poder leer pronto alguna otra más.