Durante los ultimos 25 anos un buen numero de poetas, narradores, dramaturgos y ensayistas han enriquecido y transformado nuestra tradicion literaria. Se trata de escritores originales y activos, cuyas obras -parte fundamental del panorama de las letras mexicanas- merecen ser mucho mejor leidas y conocidas. La coleccion La Centena, en sus vertientes de narrativa, poesia, teatro y ensayo, esta dedicada a recuperar esas obras significativas y a valorar a sus autores.
Noyola se pone en una tradición entre lo rebelde y lo clásico. Esto es una decisión de cuenta propia, se nota que es lo que busca y que sabe cómo conseguirlo. Los poemas van del verso libre a al verso medido, siendo más interesantes los medidos. La voz de Samuel me da un aire de dureza y nihilismo rítmicamente, el fondo de sus poemas da más un tono de desencanto, pero no de nihilista. Aunque resulta interesante, hay muchos poetas mexas con tópicos y ritmos similares, y, por supuesto, que no le llega a los grandes maestros del derrotismo.
La poesía de Noyola es una llama apasionada y rebelde que quema todo cuanto toca. Resulta un tanto irónico que su poesía recuerda tanto al infrarrealismo siendo que el vaquero de medio día jamás estuvo alineado con Bolaño o Papasquiaro , al contrario, siempre fue un cercano de Paz. Su poesía ronda la perfección del conocimiento de la métrica y la rebeldía estridente de la época contracultural de finales de los 90. Un libro de poesía que vale la pena beberse y disfrutar en el proceso.