La tradición oral española puede ser muy gótica. Una antología ilustrada y recopilada a pie de calle, aderezada con recetas de Difuntos.
En tiempos de exaltación del Halloween, recuperar y poner en valor la tremenda riqueza popular de nuestro país en torno al imaginario de la Noche de Difuntos resulta necesario y hermoso. Pablo Fraile Dorado, especialista en cuentos de hadas clásicos, y Ainoa Riesco, artista visual centrada en la memoria y la mitología del noroeste español, se han unido para preparar esta antología ilustrada y recopilada a pie de calle: del Samaín gallego a la Güestia asturiana; de la Genti de Muerti en Las Hurdes extremeñas a la Girona encantada y maldita del comte Arnau en el siglo x, pasando por una novia cadáver murciana, un donjuán conquense o la terrible y sonada quema de brujas de Zugarramurdi en el siglo xvii.
Leyendas gótico-marineras, diablos disfrazados de doncellas, mouras cepillándose el pelo frente a un acantilado y akelarres en tiempos de castañas.
Historias antiguas, arraigadas a sus respectivos territorios, en las que ya existían el «truco o trato» por las huertas de los pueblos y los disfraces fantasmales, hechos con ropa vieja y trapos blancos para cubrirse la cara; y en las que se vaciaban y alumbraban nabos y, más tarde, calabazas: unos dicen que para orientar a las ánimas benévolas hacia sus casas, otros que simplemente para asustar al vecino.
El libro incluye siete grabados originales de Ainoa Riesco y siete «Recetas que harían bailar a un difunto» para endulzar la lectura.
Me ha encantado leer esta antología de relatos de terror creados por el autor basados en leyendas nacionales.
Las leyendas utilizadas son de distintas partes del territorio español: Cuenca, Galicia, Asturias, Zugarramurdi o Murcia. Conocerlas, así como diversas tradiciones propias de la Noche de los Difuntos o del Samhain, ha sido una delicia (casi tanto como creo que serán las distintas recetas que aparecen al final de cada relato, como los huesos de santo o las calabazas rellenas). No las había escuchado, y me han resultado muy interesantes, tanto por la leyenda detrás del relato (que se encuentra explicada en los distintos preámbulos), como por los propios relatos, la forma de narrar y la atmósfera que crea el autor. Todo ello acompañado de unos grabados muy chulos e inquietantes.
Sin duda, me parece ideal si te apetece alejarte un poco de la fiesta capitalista de Halloween, y volver a nuestras tradiciones, porque vaciar los nabos y poner velas en su interior, o pedir casa a casa algo de la huerta, ya lo hacíamos.
También habla de la intervención del catolicismo, criaturas mitológicas de mayor o menor antigüedad, leyendas marineras, mouras o akelarres. No puedo ponerle ni un pero (el propio autor ha acudido a los lugares descritos para informarse a través de su gente y no solo utilizando obras escritas), solo que me encantaría ver una segunda parte con leyendas de otros territorios de España.
Libro recomendable para saber más sobre leyendas de las nuestras, relacionadas con el Día de Todos los Santos. Además, las ilustraciones son una maravilla. Si no le doy más puntuación es por los diálogos en el idioma original, que está bien que quiera respetarlo, pero al menos haz una nota al pie traduciéndolo, o una aclaración. Porque ni entiendo el catalán y mucho menos el vasco…