Todo el humor lindante con lo siniestro de una exponente del surrealismo "a la criolla" en textos delirantes de una narradora chileno-peruana que practica con éxito, el terrorismo verbal.
Raquel Jodorowsky (Tocopilla, Chile, 1927 — Lima, Perú, 2011 ) fue una escritora y pintora chilena, conocida como “la mariposa tallada en fierro”. Residió en Perú desde inicios de la década de 1950. Publicó, entre otros, los siguientes títulos: Caramelo de sal, Mi casa abrakadabra, El diario de una costurera, Poemas escogidos, Cuentos para cerebros detenidos: con licencia de los superiores (1974). Su estilo ha sido calificado como onírico y surrealista.
El trabajo de la peruano-chilena Raquel Jodorowsky es reconocido a nivel internacional; sin embargo, sus textos no son conocidos en territorio peruano (lamentablemente, no es la única escritora a la que hemos desterrado al olvido literario). Por eso, celebro que la editorial nacional Pesopluma haya recuperado, luego de una investigación cuasi arqueológica, “Cuentos para cerebros detenidos”, la publicación perdida de Jodorowsky. Es la primera vez que leo a esta autora nacida en el desierto de Atacama y no encuentro palabras para describir lo que fue mi experiencia. ¿Cómo adjetivar sus textos? Algunos no los entendí, no podría decir si quiera de qué se trataban, pero me remecieron, me conmovieron de muchas maneras, me cuestionaron y, sobre todo, me sorprendieron. Creo que el estilo de Jodorowsky es irreverente y psicodélico a la vez (no en vano es un referente de la llegada a Lima de ese movimiento). Hay muchas maneras de disfrutar una lectura y, definitivamente, la de Raquel Jodorowsky es realmente única.
La capacidad de Raquel para desafiar las convenciones de lectura por medio de una serie de micro-relatos que te vuelan la cabeza es la principal sensación de este libro. Considerado surrealista, y hasta psicodélico, el título es toda una declaración de intenciones: cuentos para cerebros detenidos.
Conocí la existencia de Raquel por un taller en el verano y me parece jugoso comentar el tecito de que su primer libro de poemas fue destruido (las copias y todo) por su hermano menor Alejandro y Enrique Lihn, de puro celosos.
Sobre los textos, no es tan lo mío, se sintió como un ejercicio literario rebuscado. Probablemente Raquel tenga razón cuando dice que inauguró el microrelato, en este caso en 1974.
Hay partes bien buenas sí, la editorial peruana Pesopluma además añadió entrevistas de Pedro Casusol del 2011, el año en que Raquel partió.
A la gente interesada en saber más, AQUÍ hay un buen perfil escrito desde Chile.