Hay lugares donde el mal nunca desaparece. Solo espera.
Cuando Frank Nichols llega con su pareja al apacible pueblo de Whitbrow para investigar el pasado de su familia, ignora que sus habitantes llevan generaciones rigiéndose por una única nunca cruces el río al caer la noche.
Al otro lado, entre las ruinas de la antigua plantación Savoyard, se oculta algo que nadie se atreve a nombrar. Una presencia nacida de la violencia, alimentada por el miedo y por una deuda de sangre que jamás fue saldada.
Pero el mal reconoce la sangre de quien lo engendró.
Mientras las desapariciones se multiplican y los viejos secretos salen a la luz, Frank comprenderá que no ha llegado a Whitbrow por casualidad. Algo lo ha llamado. Y aquello que lo espera lleva décadas aguardando su regreso.
Porque hay monstruos que no cazan a cualquiera. Solo a quienes les pertenecen.
Christopher Buehlman nos presenta su novela debut tras cautivar a miles de lectores con Entre dos fuegos.
No soy fan del terror siempre lo he dicho y siempre lo diré. Me he querido leer este libro porque Buehlman me encantó con "Entre dos fuegos", esta es su primera novela y, aun siendo buena, se nota que ha evolucionado bastante como autor. A esta novela le cuesta mucho arrancar y el final, aunque es arrollador, se siente un tanto precipitado. La verdad es que miedo lo que es miedo no me ha dado en ningún momento, todo sea dicho. Esta novela me ha recordado bastante a blackwater, como si le quitaras la parte de costumbrismo y le añadieses más acción y elementos fantásticos. Si os gustó entre dos fuegos y os mola el gore y tal pues igual sí que os gusta, si no os habéis leído nada del autor, os recomiendo que leáis Entre dos fuegos, me gustó muchísimo más. Poco más, la novela está guay, especialmente en el último tercio, pero es que no es mi rollo para nada.
Este libro empezó muy bien pero no acabó de la misma forma. Me gustó su inicio y sentía mucha curiosidad por ver qué pasaría pero a medida que “avanzaba” la trama, me daba cuenta de que el libro se iba mucho por las ramas y no se centraba en lo importante. Cuando por fin se centró en aquello que me interesaba, me pareció que todo era muy cliché y previsible. Las cosas que no me esperaba tampoco me parecieron espectaculares. Y el final, no me gustó.