La primera biografía dedicada a Torcuato Fernández-Miranda, figura imprescindible de la Transición
Una de las definiciones más acertadas que se han hecho de la Transición es aquella popularizada por Rodolfo Martín Villa en la que se la describe como un montaje teatral en el que «el Rey fue el empresario, Torcuato Fernández-Miranda el guionista y Adolfo Suárez el actor que interpretaba el guion escrito por Torcuato».
Si bien son muchos los libros dedicados a las figuras del empresario y el actor, resulta sorprendente saber que no existe una sola biografía dedicada al guionista, por lo que este libro viene a llenar un injusto silencio acerca de otro protagonista esencial de este Torcuato Fernández-Miranda. Suya fue la responsabilidad de educar al joven príncipe desde 1960 y de diseñar un plan que le condujera a la corona, sorteando los obstáculos que en su camino sembraban los fieles del búnker franquista; suya fue la Presidencia del gobierno en los decisivos días que siguieron al asesinato de Carrero Blanco y que pudieron dar al traste con la hoja de ruta prevista para la llegada de la democracia; suya fue la decisión de renunciar a su mayor ambición política, ser presidente del Gobierno, al considerar que sería más valioso para los planes del Rey desde la presidencia de las Cortes; suya fue la astuta maniobra que logró la terna de candidatosque llevó a Suárez a la presidencia del Gobierno, y que, en sus propias palabras, incluía «lo que el Rey me ha pedido»; y por último, suya fue también la redacción de la ley fundamental que entregó a Suárez diciéndole «aquí tienes esto, que no tiene padre», y que se convirtió en la pieza definitiva para conseguir el desmantelamiento del Régimen franquista sin provocar un nuevo enfrentamiento civil.
Como atractivoadicional, este libro está prologado por S. M. el Rey Don Juan Carlos I. Por primera vez el rey emérito escribe un prólogo para un libro, lo que supone un claro gesto de gratitud hacia quien fuera su preceptor y hombre de confianza.
Los protagonistas de la época opinan...
«A mí la suerte me sonríe a menudo. Tengo el don de atraparla al paso, incluso de provocarla. Pero la suerte tiene toda clase de rostros. La mía ha consistido en tener siempre a mi lado al hombre que hacía falta en las situaciones delicadas. Sin duda Torcuato ha sido uno de esos hombres.»
Juan Carlos I
«Torcuato Fernández-Miranda fue el político más relevante del siglo XX.»
Adolfo Suárez
«La transición tuvo, sin duda, una gran contar con las personas adecuadas en el momento apropiado. Una de ellas, y fundamental, fue Torcuato. También procedente del régimen anterior, esa circunstancia fue superada por sus la técnica, el conocimiento de las claves del Estado, el saber moverse entre las nieblas de la política, una extraordinaria imaginación, un sutil dominio de las voluntades, una formación jurídica extraordinaria y una posición de confianza al lado de Su Majestad el Rey.
Fascinante. La figura de Torcuato Fernández-Miranda, desconocida para muchos, es digna de admiración. Ojalá todos los políticos lo tuvieran de modelo. Y todos nosotros.
Un libro que llama la atención sobre una figura destacada de la reciente historia española, pero que deja un extraño regusto por su tendencia mitificadora.
Me gusta leer sobre personas para quienes sus valores rigen su vida y su forma de estar en el mundo. Contemplando la política actual siempre se me viene a la mente una expresión, 'hombre de Estado', y entonces pienso que, lamentablemente, en la actualidad estamos faltos de políticos y personas así. Aunque creo que el libro es bastante beligerante con la figura de Fernandez-Miranda (bastante obvio teniendo en cuenta la vinculación familiar del autor), ya que tan solo destaca luces y no contempla ninguna sombra, que imagino que también las habría, y que se ceba en demasía con Adolfo Suárez, no cabe duda de que el texto hace honor y justicia a un hombre que antepuso el bien de los demás a su ambición política. Aprovecho también para recordar una frase de Bertolt Brecht que considero que es bastante idónea para definir la figura de Torcuato Fernández-Miranda: 'Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.'