César Bona, uno de los cincuenta mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores, nos aclara en este libro que ser maestro no es acomodar a los alumnos a unos planes de estudio: todo educador debe adaptarse al motor imparable y entusiasmado de un niño. Hay que motivarles, estimular su creatividad y aguijonear su curiosidad; porque los niños no son solo los adultos del mañana: son habitantes del presente. En primera persona, César Bona relata anécdotas, nos cuenta los momentos clave en su vida que le convirtieron en el maestro que es en la actualidad, y nos muestra que la metodología de enseñanza más efectiva es implicarse con los alumnos. Porque el educador es un ser privilegiado, que puede impartir y compartir sus conocimientos en tribu. Porque otra educación es posible.
Muchos critican que en este libro hay cosas de sentido común que cualquier persona que se dedique a la educación sabe: hay que adaptarse al contexto del centro, conocer al alumno, vivenciar los contenidos impartidos y relacionarlos entre sí y con la realidad más cercana al alumno. Además, si trabajas de una manera parecida a lo que se denomina trabajo por proyectos y si, además, esos proyectos implican a toda la comunidad educativa, pues el éxito se dispara.
Sí, se supone que son cosas de sentido común. Pero no todos los maestros y los profesores lo hacen/hacemos. Y funcionan. Y te reconcilian con el mundo. Así que para mí este libro me ha recordado cosas que la incertidumbre laboral, la tediosa administración, las programaciones que se olvidan en un cajón, las clases difíciles, los padres complicados... a veces me hacen olvidar. Me quedo especialmente con los proyectos que él ha impulsado en sus distintos destinos, los cuales se pueden acoplar a muchos contextos y asignaturas. Además, destacaría:
1. Importancia de las emociones y de su gestión. Son alumnos pero, sobre todo, son personas. 2. Trabajo de la expresión oral como "soldados de la palabra". 3. Optimización del tiempo en clase y no organización tan estricta de las clases por horas lectivas. 4. No niños agenda cargados de deberes y actividades extraescolares. Viva la actividad al aire libre y los trabajos de investigación sobre los que reflexionar. 5. Uso del surrealismo y como, ciertamente, los niños disfrutan con ese mundo al revés dentro de la creación. 6. Esos momentos en los que la cabeza del docente hace "click" y se te ocurre una idea para enseñar. Quizás luego no llegue a buen puerto, pero son momentos mágicos.
Sobre el formato del libro. Francamente, a mí me daba un respiro entre capítulo y capítulos con esas páginas con frases destacadas. Muchos libros sobre educación son tan densos que pueden llegar a saturar.
Quizás echo en falta una referencia más específica de metodología o de fuentes de inspiración. Pero conozco muchos docentes que, simplemente, se les van ocurriendo cosas y les funciona.
Para mí un buen libro sobre, sí, ideas de sentido común rescatadas y ejemplos de proyectos muy interesantes que relacionan al alumno con su entorno a través de contenidos diversos y vivenciados. Más profesores así, con o sin premios, que es lo de menos, porque contagian las ganas de trabajar mejor.
Nueva educación, nueva pedagogía, innovación en el aula, metodologías activas... Llámenlo como quieran: ¿por qué todo "experto" que habla sobre estos temas parece cortado por el mismo patrón?: hay que huir de lo tradicional, de los libros de texto, de los deberes, de los exámenes, de la disciplina; cabe abrazar lo nuevo, las metodologías innovadoras, las emociones, el juego, las competencias; queremos niños felices y que sean buenas personas; no existen problemas en el aula o, si se dan, los transformamos en retos y, aplicando la consabida creatividad, los resolvemos en un santiamén y de forma definitiva. Etcétera.
El libro, en sí, no es más que un resumen de los seis primeros años de Bona como maestro de Primaria, siendo esa su experiencia en el momento de lograr ser finalista en los Global Teacher Prize, algo así como los Nobel del profesorado, o eso se supone, porque ya de por sí es suponer mucho otorgar tal categoría a unos premios a los que puede postularse, literalmente, cualquier docente del mundo con enviar un vídeo y poco más.
A mi modo de ver, el problema con estos autores es el de siempre: declaración de intenciones universales "respaldada" con resultados personales. Que en seis años hayas realizado tres o cuatro proyectos exitosos con alguna clase difícil o desmotivada no garantiza que tu receta funcione para todos, y ni siquiera, y eso es lo más grave, que esa deba ser la receta. Sin ir más lejos, el mismo César reconoce, al explicar cómo montaron la protectora de animales virtual, que priorizó el objetivo de ese proyecto (sentir empatía por los animales) a las materias que debía impartir. Por lo demás, su libro nos ofrece el cúmulo habitual de buenas intenciones en materia de educación ("tenemos que devolver la educación al lugar que se merece", etc.). Ya está. Casi 270 páginas que se leen en como mucho en dos tardes por su agradecido formato de bestseller: capítulos introductorios motivadores, fotografías, frases al estilo Coelho que ocupan una página entera, más páginas en blanco entre capítulo y capítulo, interlineado de 1,5 y nula presencia de citas o referencias.
Lectura totalmente prescindible, salvo para conocer más a fondo el éxito de Bona, tal como era mi intención.
p.d.: ay, César, lo de enfadarte con la Administración por no darte permisos para asistir a debates televisivos en horario lectivo... Te daré dos estrellas porque al menos dices, en cierto momento, que el valor del esfuerzo es imprescindible.
No esperen encontrarse metodologías mágicas ni ensayo profundo, es el libro humilde de un profesor humilde. Por eso es tan inspirador. Lo que propone no es tanto un qué como un cómo, y ahí un cambio de actitud contra lo que solemos pensar que es un maestro. Abre las puertas a pensar como un niño y dejarse educar por ellos. Un libro para crear una educación desde los niños, y desde la humildad, tan olvidada.
Um livro a falar de como é bom cultivar a criatividade e liberdade de pensamento das crianças, com algum do percurso do autor..mas estratégias, são muito pouco as descritas para o efeito.
Inspirador. No puedo emplear otra palabra para definirlo. Son los principios de Bona aplicados al aula, junto con los cambios obtenidos en el alumnado, lo que impregna cada una de estas páginas. Su simple lectura contagia esa maravillosa pasión que le ha llevado a él y a sus alumnos a ser mejores seres humanos a cada paso y a transformar los problemas en retos. Coincido con él en que la educación debe cambiar, y doy fe de que no es el único que lo intenta día tras día con sus alumnos. Este pequeño "manual", sencillo y humilde, es más que necesario para cualquiera que se dedique a la docencia para entender el lugar que corresponde al maestro (y también la responsabilidad). Motivador e imprescindible.
Libro bienintencionado que apenas recopila las 3 o 4 actuaciones más relevantes de la trayectoria del autor.
El contenido no solo es repetitivo sino que la edición ha pretendido extenderlo hasta límites insospechados, introduciendo para ello decenas de páginas en blanco "de cortesía".
Es un libro muy sencillo y rápido de leer ya que tiene muchas páginas con un solo párrafo, imágenes…
César cuenta sus primeros años de experiencia docente, sus nominaciones y premios. Expone ejemplos de proyectos que ha llevado a cabo y su visión de la educación.
Me ha gustado mucho, es un libro que motiva e impulsa la creatividad en el aula, algo que no debería perderse nunca.
Nos lo han mandado leer para clase y por ello creo que le he dado más prioridad a este. Y aunque me hayan obligado a leerlo, me ha gustado muchísimo, lloro. Me ha recordado a Borja, mi profesor de 6to de primaria, me ha teletransportado a esos días donde hacíamos cosas increíbles y creativas en clase gracias a él. Que me ayudó a seguir siendo una niña después de todo.
Gran libro sobre un tema tan importante como es la educación y su evolución. Cesar Bona realmente sabe transmitir y comunicarse con sus distintos alumnos. Aplica el concepto que disfrutando y aplicando la creatividad aprenderan mucho más. Los prepara para que sean personas válidas teniendo en cuenta que el pilar más importante es el respeto hacia los otros.
Pensando pensamientos sobre estudiar educación primaria y ser maestro de música...Buen libro y buen maestro, los niños son increíbles y me encantan, aunque dudo por si educarlos es otra cosa totalmente distinta, veremos :))
Mucho mejor verlo hablar, ver videos documentando sus trabajos con los niños. Pero bueno, el libro, si exceptuamos casi la tercera parte, que creo que sobra (especialmente al principio, hasta que entra en materia), ayuda a entender como puede ser un buen profesor, qué necesitan los niños, cómo hay que improvisar y lo fundamental que es la innovación y la emoción en el aprendizaje. Bravo por este profesor (y muchos otros) que se rebañan los sesos buscando la manera de hacer mejores personas en las aulas, a la vez que aprendiendo, buscando sus ilusiones y con una explosión de creatividad.
Simplemente increíble. Totalmente recomendado a todos aquellos que trabajamos en el mundo educativo. Unos proyectos educativos impresionantemente inspiradores. Ojalá algún día el caso de César Bona no sea una excepción sino la regla. Ojalá.
Me encanta su forma de ver la educación, comparto su discurso. Lectura obligada para todo aquel/ aquella que se dedique o quiera dedicarse a enseñar, formar, educar.
El libro me ha decepcionado bastante. Y ojalá no hubiera sido así porque creo que es importante la visibilización y difusión de buenas prácticas educativas. No dudo que los proyectos que presenta el autor puedan ser interesantes, pero no profundiza en ellos ni un poquito y lo que muestra es casi una recopilación de anécdotas, desaprovechando la oportunidad de una justificación curricular y pedagógica mínima que sostenga esas propuestas de aula. No veo en el libro intención de rigor ni de profundización. No hay tan siquiera una referencia a corrientes o autores a los que hacer un guiño.Todo maestro tiene sus lecturas y autores/as que le inspiran... A lo largo del libro hace referencia a su propia acción educativa como alternativa a lo que el profesorado hace mal (dando por supuesto que esto es la norma y lo suyo la excepción). Este enfoque, en mi opinión, resulta muy pobre además de parcial y reduccionista. A mí, personalmente, como docente, me da un poco de vergüenza. Por otro lado, en el libro se presenta una defensa de la educación en valores que se nombra reiteradamente pero no se desarrolla ni sistematiza en su acción educativa. Creo que en este sentido carece de un enfoque pedagógico. Además, insiste el autor en que lo importante es formar buenas personas sin destacar la necesidad de altas expectativas en el alumnado en todas las facetas del currículo. No es nuevo, y menos en pedagogía, el conocimiento de que para acabar con las desigualdades sociales es necesario mucho trabajo de valores y autoestima y a la vez altas expectativas curriculares en el alumnado más desfavorecido. No queremos solo buenas personas. Necesitamos alumnado competente, con herramientas curriculares que le faciliten promocionar como garantía de una verdadera autoestima en forma de futuro y de transformación social a un mundo más justo. Me ha sorprendido en la lectura cómo el autor cae en el tópico de despreciar los informes del alumnado, la programación y "otros papeles" que, él dice, no sin cierto tono de orgullo, dejar en un cajón y no mirarlos. No discuto que el profesorado no esté saturado de burocracia, pero la programación, los informes y otros documentos, sobre todo cuando están bien elaborados, se convierten en herramientas útiles de proyección y reflexión, siempre revisables, que sistematizan y dan concreción a nuestro trabajo en el aula y ayudan a responder a tantas complejidades del alumnado de una manera seria y adecuada. En este punto me sorprende una vez más el tono tan "ligero" del autor. Y por último, por cerrar con lo primero que ofrece el libro, a mí personalmente me produce mucho pudor leer que lo hayan titulado "La nueva educación". Probablemente haya sido decisión de la editorial pensando en fines comerciales, porque aunque creo que las propuestas de las que habla César Bona pueden ser interesantes, y pueden animar a visibilizar otras muchas acciones y proyectos pedagógicos que se desarrollan en la escuela, éstas no tienen tanto de novedoso ni de perspectiva global como para ser "la nueva educación". Creo que es necesario revisarse e innovar, y a la vez pienso que desde hace mucho tiempo se llevan desarrollando propuestas pedagógicas innovadoras completas y profundas, propuestas en las que podrían estar inspiradas las experiencias del libro, y que a su vez están en los libros en los que estudiamos cuando hicimos Magisterio, en la formación continua del profesorado y en el aula de muchas de nuestros colegas, no solo de los jóvenes, también de los más mayores! Hay mucho que mejorar en las aulas y mucha autocrítica constructiva necesaria, sin duda, pero llamar a este libro "La nueva educación" creo que deja mucho que desear. Ojalá la publicación de este libro y su impacto mediático anime a profesorado y a editoriales a publicar experiencias pedagógicas interesantes para replicar, adaptar, mejorar e inspirar. ¡Y ojalá con perspectiva también de equipo de trabajo!
En "La nueva educación" César comenta la importancia de dejar como un recurso más a los libros de texto y centrarse en la importancia de formar personas. Se suele pensar que los niños son los adultos de mañana, pero en este libro cobra importancia el papel de los niños hoy en día; hacerles ver que tienen ya un papel en la sociedad con el que pueden crear cambios.
A lo largo del libro el autor cuenta sus seis primeros años como docente y algunos de sus proyectos más exitosos como crear una protectora virtual. No podía leer sin un subrayador a mi lado porque me he encontrado muchas frases preciosas que debía marcar. Además, he podido obtener varias ideas para poder desarrollarlas en clase en un futuro.
Lo único que me ha faltado es leer, de una forma más detallada y profunda, los obstáculos y dificultades que ha encontrado al llevar a cabo estos proyectos. Cómo eran esos días en los que aún no se había ganado el respeto de algunos/as niños/as y que emociones le generaba.
Recomiendo mucho esta lectura, es muy amena (se puede leer en dos tardes perfectamente) y, lo más importante, consigue transmitir su pasión por la educación.
Es la ternura hecha libro. César cuenta sus vivencias como maestro en distintas circunstancias y cómo se ha beneficiado de las adversidades a base de ganas, positividad y creatividad. A veces, noto que quizá esa realidad que a veces plantea con tanta positividad no es del todo realista, pero también es cierto que hace falta mucha más gente que, como él, peque de optimismo. Ha sido además una lectura placentera y muy rápida, es más, me quedaba muchas veces con ganas de que profundizara en las anécdotas o pensamientos que contaba. Espero que en libros posteriores se explaye, ya que también se nota que sabe contar y enganchar a una audiencia, ya sean niños en una clase o lectores enternecidos por sus historias.
Es un libro que deberían leer todos los maestr@s y padres del mundo para lograr concienciar a la mayor cantidad de gente posible de la importancia de educar en el respeto y en la empatía. César nos cuenta lo que él considera esencial en la relación entre los maestr@s y los niñ@s.
Los maestr@s tenemos una gran responsabilidad: Formar personas felices😌 y no podemos basarnos solamente en libros de texto para conseguirlo. Por ello, debemos de ver más allá y enseñar valores como la humildad, el respeto y la empatía.
El libro en sí, se me ha hecho corto pero eso no quita que me haya gustado. Necesitamos más profes como César que crean y creen en una educación diferente. Espero que siga inspirándonos😊
Es muy emocionante ver con cuánta pasión y sensibilidad habla César de su trabajo. Tanto sus experiencias en el aula como sus reflexiones personales te levantan el ánimo y te emocionan al mismo tiempo. Estaba leyendo alguna página, conteniendo las lágrimas y el aliento cuando, de pronto, algo me hacía estallar de risa. No puedo ni imaginarme lo divertido y alentador que sería tener un maestro como él en el aula. Es un libro realmente inspirador, no solo para futuros maestros sino también para los padres y madres, para los alumnos y, en definitiva, para todos aquellos que quieran saber cómo debe ser un maestro que ama realmente su trabajo.
Es un libro breve con un lenguaje sencillo en el que autor narra su experiencia educativa, pero igualmente te invita a reflexionar sobre como hablamos y educamos a los niños.
Frases para el recuerdo: - "Antes de enseñar hemos de saber escuchar". - "Si se pierde la esencia propia de la infancia perdemos demasiadas opciones de disfrutar más de la vida". - "La curiosidad es el motor que debe de estar siempre en marcha". - "Hay que estimular a los niños a leer, no obligara a leer. No podemos convertir un placer en una obligación".
Este libro lo empecé anoche y me ha atrapado de tal forma que lo he terminado ahora mismo. Un libro que me ha hecho recordar mis propios inicios, mis maestros y maestras, esos a los que ya admiraba de pequeña y luego de mayor cuando los he vuelto a ver, la admiración mutua que nos promulgamos. Un buen libro para hacer pensar a mas de uno y a replantearse la educación. Necesitamos compartir nuestras experiencias porque hay maestros y profesores extraordinarios. @cccesssarrr @entreipadsycuadernos gracias por la recomendación.
Quando peguei neste livro de César Bona esperava uma série de receitas para mudar a educação. Este livro não nos dá isto. Dá-nos, sim, uma visão que César tem dos alunos que já teve, das escolas por onde já passou, com histórias que nos conta sobre as experiências que teve. É um livro que deveria ser obrigatório para qualquer professor. Porque nos faz refletir sobre a nossa prática diária e nos ajuda a sonhar. E a realizar esses sonhos na educação.
Este libro es inspirador, realista, te hace reflexionar, te abre la mente y te contagia las ganas de hacer algo que merezca la pena con los alumnos, de marcar la diferencia motivándoles y haciéndoles partícipes de la sociedad. Indispensable para maestros y/o personas que trabajan en el ámbito educativo.
Sin palabras. Una gran lección para cualquier maestro/a de cualquier edad. Cada página es un nuevo aprendizaje, una nueva manera de entender la educación y nuevas propuestas para mejorar las aulas de hoy en día.
Sin duda, continuaré leyendo los libros de César porque te hacen crecer como persona y como maestro/a.
Muy necesario. Un libro muy humano, donde se ve que una educación más flexible y con otro ritmo es posible y además, necesaria. Te das cuenta de que cualquiera de nosotras podemos ser capaces de obtener lo mejor de nuestros estudiantes. Solo tenemos que creer en ello, trabajar por ello y compartir. Cesar es fantástico y su libro, te absorbe.
En general, el formato del libro no me encanta porque me parece innecesario desperdiciar planas completas solo con frases. Por otro lado, aunque me esperé más del libro no puedo decir que muchas de las cosas que transmite no son interesantes o nos hacen ver a la educación como realmente es (o debería ser). Me encantan los ejemplos que da y las estrategias.
Simplemente ¡MARAVILLOSO! Motivacion e inspiración es lo que se despertaba en mi leyendo cada una de las páginas de este libro. Un libro totalmente recomendable para todos aquellos que amamos la Educación. 👶🏼👧🏻❤️
Es un libro de no ficción pero lo que César narra parece verdaderamente sacado de un realidad ficticia, de un mundo paralelo donde los maestros ponemos el foco en los niños y nos dejamos sorprender por todo lo que saben y sienten. Una carta de amor a la educación.
Adoro a César, solo puedo decir que ojalá conocerlo un día y poder tener una pequeña charla con él, es fantástica su visión de la educación y es inigualable su trato con los niños y niñas. Es una persona inspiradora.