Es la historia del partido que se jugó el 26 de septiembre de 1973. Después del Golpe Militar y de la llegada de Pinochet al poder, la selección se juega su pase al mundial en la URSS, que representa todo lo que el nuevo gobierno de Chile no quería.
Un libro que llega a mis manos después de una conversación con amigos futboleros del trabajo. Se trata de un relato que surge de entrevistas realizadas el año 2003 a dirigentes y futbolistas de la Selección chilena de 1973. Un año trágico y violento en la historia de Chile, pero donde el fútbol nacional consigue la clasificación al mundial de Alemania 74. Chile debió ir a jugar contra la URSS una semana después del golpe militar. Prácticamente no existen registros audiovisuales de ese encuentro. La historia se sabe: Chile empata a cero en Moscú y la selección soviética descarta viajar al Chile de Pinochet a jugar el partido de vuelta. Ridículamente, el seleccionado nacional sale a la cancha del coliseo de Ñuñoa y sin rival al frente, marca un gol "simbólico". Con ese gesto patético, en un contexto de muerte y de represión, Chile clasifica al Mundial de Alemania 74. En el libro se reproducen los testimonios de muchos protagonistas y se evidencia que el ejercicio de la memoria no es nada fácil. Surgen versiones distintas de ciertas situaciones vividas antes, durante y después del mítico partido ante la URSS. El libro es entretenido y se lee con facilidad. Se rememoran situaciones bastante diversas, desde lo anecdótico a lo dramático, pasando por lo absurdo y lo cómico. De alguna forma, los retazos de entrevistas y voces narrativas permiten configurar algunas personalidades históricas de nuestro fútbol. Interesante rescate de la memoria histórica, donde el fútbol y la política se entrelazaron de una forma bastante excéntrica y paradójica en un año emblemático de nuestra historia.
Se trata de un completo relato de los entretelones de un partido cuando menos histórico.
Producto de una de esas irónicas casualidades (causalidades) de la vida, en septiembre de 1973, Chile tenía que jugar con la Unión Soviética una eliminatoria a doble partido por el repechaje para el Mundial de Alemania 1974. La selección chilena tenía que viajar el mismísimo 11 de septiembre, pero lógicamente no pudo embarcarse si no hasta una semana después, para presentarse, pese a todas las señales adversas, a jugar en Moscú. El recibimiento fue frío en todo sentido, pero correcto. El partido fue todo menos frío y mucho menos correcto. Chile se colgó del travesaño y jugó a lo "charrúa", haciendo tiempo desde el principio al final, repartiendo golpes con la connivencia del árbitro brasileño, a quién don Elías tenía en el bolsillo. Resultado 0-0 y todo por decidir en el partido de vuelta, al que la URSS decidiría no presentarse en protesta por la situación que se estaba viviendo tras el golpe de estado cívico-militar, utilizando el estadio Nacional como centro de detención, tortura y fusilamiento de muchos chilenos y chilenas proclives a la Unidad Popular de Salvador Allende.
Este libro es uno de los mejores que se ha escrito con respecto a "un partido de fútbol". Eso lo hace más importante y destacable. En medio de la crisis económica, social y política de 1973, estos jugadores se enfrentan a la poderosa Unión Soviética con el solo afán de devolver a Chile a Mundial de Fútbol. Aunque las batallas importantes todavía estaban por jugarse.
Como futbolero, es un libro que disfrute mucho, ya que por las entrevistas y testimonios se construye este partido silenciado y enigmático. Cada palabra, detalle hacen crecer a esta obra histórica. Libro que termina mirando al país y a la sociedad; este no es solo un libro de futbol. Encontramos la historia de un país que se quebraba, una nación en el punto máximo de ebullición y como el futbol, ese deporte mirado en menos, lograba cobijar buena parte de la esperanza perdida en aquellos años oscuros. Muestra un país diferente, ya que exhibe como compartían camarín futbolistas de caracteres opinantes diferentes políticamente, tan talentosos como duros fuera de la cancha. Un ejemplo de coraje, valentía, pero más de tolerancia y respeto entre ellos. Nos revela como esa tolerancia era permitida, validada, fomentada entre estos deportistas. La misma tolerancia que en las calles llegaba a un punto de no retorno que tanto daño le hizo a nuestra memoria nacional y nos divide hasta nuestros días. Imprescindible.