Es autora de las novelas Lo que no aprendí, finalista del Premio Biblioteca de Narrativa colombiana 2015 y Hasta que pase un huracán, de los libros de relatos Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza, Las personas normales son muy raras, Orquídeas, y Cosas peores, galardonado con el premio literario Casa de las Américas 2014. Sus libros has sido publicados en Argentina, Colombia, México, Perú, España e Italia Usted está Aquí son cinco relatos que nos hablan de un punto de encuentro imposible entre personajes que se desplazan -por el mundo y al interior de ellos mismos-, buscando una puerta de salida para sus vidas más bien opacas. También es una invitación imperativa a quedarse en el relato, a disfrutarlo como un presente que ocurre en la lectura, con los colores y sonoridades de un Caribe muy distinto al de los paquetes turísticos.
Margarita García Robayo nació en Cartagena, Colombia, en 1980. Desde 2005 vive en Buenos Aires, donde escribe la columna “La ciudad de la furia” en el diario Crítica de la Argentina. En la Revista C -del mismo diario- escribió la columna “Mi vida y yo” bajo el seudónimo de Carolina Balducci, y semanalmente escribe contratapas de opinión. Para la edición digital de Clarín, creó el blog Sudaquia: historias de América Latina* y colaboró en revistas de crónica como Soho, Don Juan, Travesías, Surcos, Gatopardo. En su ciudad fue columnista de cine de El Universal, profesora de análisis fílmico de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y coordinadora de proyectos en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Fue elegida como uno de los 50 líderes de Colombia en la edición de liderazgo del 2007 de la revista Cambio. Escribió el libro de cuentos Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza (Planeta, 2009; Destino, 2010), que fue traducido al italiano. Participó en la antología de las mejores crónicas de la revista Soho, publicada por Editorial Aguilar en 2008.
Hasta que pase un huracán, la novelita que aparece al final del libro, es lejos el mejor texto de esta colección. Cuando escribe en primera persona, la voz de García Robayo se suelta, y logra ironías y miradas súper ricas, sobre el caribe, el ser mujer y la lucha de clases. Amé el texto final. Por fa, Margarita, escribe más en primera singular, que te sale bacán.
"Rosa era especialista en Piaget y su tesis analizaba el egocentrismo del niño. Orestes la había leído muchas veces y le gustaba. Más que eso: le parecía brillante. Él también había escrito una tesis brillante que la universidad publicó en su momento. Después de eso había intentado escribir, pero no le salía. Se encerraba en su cubículo, sacaba su libreta de apuntes y transcribía en la computadora. Tecleaba lento, así se le iban los días. Dos años atrás había conseguido terminar un ensayo corto que presentó al departamento de publicaciones de la universidad, pero no lo quiseran. Cuando le devolvió el manuscrito el editor responsable le guiñó un ojo y dijo: '¿Gracioso o astuto?'. Y le mostró sus dientes amarillos en una sonrisa despreciable. Orestes no entendió el chiste, pero días después tuvo una sospecha: buscó el ensayo dentro de su tesis de grado y lo encontró, idéntico. Era parte de un capítulo más largo. ¿Qué quería decir eso? ¿Qué se había vuelto loco? No, quería decir que ya había usado todas las ideas con las que venía su cabeza y solo le quedaba un eco permanente. Se deprimió."
Hasta ayer en la tarde iba por decir que los personajes eran agotadores, y los cuentos también. Entonces leí el último cuento del volumen y me pareció otra cosa: "Hasta que pase un huracán" aborda esa misma sensación de estar estancado que atraviesa todo el libro, pero lo hace de otro modo que sí funciona. Disfruté mucho esa última lectura. Me lo leí entero, de hecho, cuando en realidad pensaba irme a dormir. Quizás es la primera persona, que llena al cuento de una intensidad que no está en los demás. Ese mecanismo logra hacer convivir dos sensaciones muy distintas (mientras que en los cuentos restantes primaba sólo una): por un lado, ese desasosiego frenético de la protagonista que cree que avanza, por otro, la intuición del lector de que no es así.
De Margarita García Robayo había leído solo Tiempo Muerto y me había aburrido tremendamente, por eso me costó empezar este libro, aunque lo compré hace exactamente un año. El primer cuento no me gustó, pero a medida que avanzaba en el libro sentí que iba entendiendo los mecanismos de la escritura de la autora, como si el gusto por ella fuera algo que se va adquiriendo, como con el café o el alcohol. El cuento que da título a este libro es simplemente increíble. También el último, el más largo, una especie de nouvelle, es genial.
Me gustó mucho cómo describe y transmite tanto de forma concisa. Me da la impresión de que hay conocimientos que nos son universales, y que solo se requieren microseñales sutiles y bien elegidas por la autora para llevarnos a los paisajes e instancias de las historias de los personajes de cada cuento.
No me decido aún sobre si clasificar las historias como deprimentes o surrealmente humanas. Tal vez ambas cosas y más.
Este no era el libro que yo estaba leyendo, pero se me cruzó en una cafetería y aquí estamos jaja. Me ha dejado una buena sensación la prosa de la autora, a pesar de que los cuentos cortos podrían haber estado más trabajados.
Yo diría que transmite sensaciones como de mirar el mundo de lejos, de querer hacer otras cosas y no poder porque la vida se pone entre medio, y qué le vamos a hacer.
Estos cinco relatos rompieron la expectativa que siempre tengo al entrar a un libro de cuentos: son todos parejos. Ninguno se destaca por sobre otros, pero no hay ninguno que no me haya gustado, o que haya abandonado o no haya leído, porque nunca me agarró. Estas historias siguen las vidas de personas comunes y corrientes: Titi y su madre y tío en el cuento que abre la colección, Cosas peores. Lo que aleja a Titi de todos es su obesidad, y las consecuencias que esta tiene en su físico y su personalidad. No digan que no les dije, pero a pesar de su tierno apodo, Titi es un insoportable de mi... En el segundo relato, Algo mejor que yo, Orestes intenta reconectar con su hija Becky, aunque la verdad no sabe de dónde viene esa necesidad de volver a hablar con ella. Relaciones familiares complicadas, que podrían haberse contado con minucia y aburrimiento, pero en vez de eso, salió un cuento que provoca ganas de saber en qué terminará esta visita. El cuento Lo que nunca fuimos, es el que menos me llamó la atención, como me ocurre a menudo con las historias de parejas. En esta los dos son jóvenes, y ella parece en inicio indiferente, pero resulta estar mucho más interesada en mantener la relación de lo que está dispuesta a admitir. Usted está aquí cuenta la historia de un hombre que viaja solo y que debido a un accidente, termina alojado en el autodenominado Hotel Más Grande de Europa, una declaración que no tiene como comprobar. Ahí, recorre el hotel, conoce gente, lleva su maleta a todas partes, piensa en quienes perecieron en el accidente y en su mujer, que lo espera en casa. En el hotel, también conoce a una mujer joven. Y por último, Hasta que pase un huracán, una nouvelle, nos muestra la historia monótona y sin mucha esperanza de una chica joven que sueña con salir de la isla donde vive al borde de la pobreza extrema con su familia, mientras cumple años y se le pasa la juventud, a la vez que conoce personas de las que se aprovecha y que se aprovechan de ella, hasta que aparece la oportunidad de salir de donde está para irse a EEUU, la tierra dorada, pero que resulta en una situación de nuevo nada de ideal. Historias sencillísimas de personajes que viven sin grandes aspavientos y que solo pasan por este mundo, pero contadas de un modo que de todas formas hacen que uno se quede y se interese en saber qué ocurrirá, aunque sepamos que no pasará 'nada'.
Varados en una especie de caribe emo esta colección de cuentos nos noquea desde la partida con 'Cosas Peores', que narra la perspectiva de un niño obeso y como está totalmente distanciado del mundo, de sus padres, de sus pares,y sobre todo de si mismo, y es que todo pasa por un ánimo similar;'Lo Que Nunca Fuimos' o 'Hasta Que Pase La Tormenta' hablan de cosas parecidas, de no querer estar donde te encuentras y querer salir más allá, aun cuando al final esos sentimientos siempre están más pegados a los individuos de lo que creen. Vuelen donde vuelen, vayan donde vayan, o más adecuado para estos, permanezcan donde permanezcan.
Siempre he disfrutado los libros de relatos y cuentos, sobre todo porque a mi me gusta escribir cuentos y por eso mismo, también sé lo difícil, pero necesario, que es diferenciar nuestras historias y nuestros personajes.
Con este libro me pasa que todos los personajes e historias son muy similares. Al final eso hizo tediosa la historia y no me gustó nada :c me da mucha pena cuando pasa esto, porque realmente desearía que me gustara.