Ese mundo paraguayo fronterizo con el Brasil conocido por el autor es el protagonista de la novela “Xirú”. El título de la novela reproduce este término de origen guaraní (che – iru, “mi amigo”) adoptado en el portugués del sur de Brasil con este significado. Con un desplazamiento de sentido en este nombre, aborda el escenario fronterizo del Alto Paraná, donde se mezcla la cultura de ambos países. El jurado del premio Roque Gaona destacó de la obra el ser “un fresco sobre el Paraguay de hoy, el actual con sus conflictos sociales y sus sojales invasivos que conviven con sus viejas supersticiones; en la mirada de este joven escritor se nota una desesperanza agobiante, no hay futuro para los jóvenes, ‘no hay nada que hacer’ como repite a lo largo de la novela”. Se unen, por tanto, la falta de esperanza propia de una juventud sin futuro, la tradición superviviente en los mitos y mentalidades, y una nueva cultura surgida con la ruptura de fronteras: todo provoca la permeabilidad de las mentes.
Es muy linda la forma fragmentada de arrojar luz sobre elementos cuyo denominador común es la vivencia cotidiana en la frontera, y lograr igual contar una historia a través de eso que se encuentra casi secundaria.
Damián Cabrera (Paraguay, 1984) es un escritor con mucho talento. Esto se puede ver sólo en chispazos en este libro que por momentos es críptico. Situado en la frontera de Paraguay con Brasil, los protagonistas (y por momentos el narrador) ha querido preservar el habla local alternando el castellano, el portugués y el guaraní, lengua de la conozco unos pocos vocablos. Ha elegido para contar un formato de pinceladas, en la que parecen alternarse los narradores, que en algunos casos no he podido reconocer. Pero se puede ver su talento por su gran capacidad para crear atmósferas y favorecer la comprensión de los personajes: tedio, miedo, excitación, y sobre todo dolor. Habrá que ver si Cabrera tiene la capacidad de actuar sobre la lengua, en especial el guaraní, para poner su riqueza al alcance de un público más amplio.