Las siguientes notas fueron extraídas de esta novela y no pretendo tomar ningún crédito sobre ellas:
• Bien podría haberme quedado en casa, tomando limonada tras limonada, y contemplar cómodamente el incendio del mundo.
• El mundo sigue arañando las paredes en busca de cualquier tipo de salvación.
• La muerte nunca me había asustado, ni siquiera preocupado, sentía que era equivalente a tenerle miedo a la ley de gravedad.
• Nunca entendió que la mejor venganza contra la muerte era ser feliz
• La experiencia de la muerte de alguien querido es un lugar solitario que todo lo absorbe y nadie la entiende hasta que la vive en carne propia.
• Yo no vine aquí a sufrir. Mi madre acaba de morir y yo aquí jugando al monje.
• El zen, como yo lo veía y sin conocer casi nada al respecto, era una bella forma de vida, poderosa y verdadera, pero que como todo lo que es tocado por la mano del hombre, se había vuelto estéril, rígida y desagradable, salvo en contadísimos casos.
• Las cabezas de estas congregaciones saben del hambre de salvación que tienen todas las personas.
• ─No hay mejor aliciente para la meditación que una hembrota como esa. Es bastante raro que haya alguien así aquí. Pero no se desconcentre.
• Es imposible mantener nada en secreto de la plaga humana y sus deseos de trascendencia y salvación, o de su simple curiosidad.
• Todo lo que ocurría no paraba de recordarme el colegio: era verdad que no se podía descansar del pasado.
• Las amigas de Muriel y sus novios me preguntaban cómo estaba, aunque en verdad parecían preguntarme en qué trabajaba y cuánto estaba ganando.
• Una parte de mí quería que la abrazara después de nuestra lejanía de tantos meses, pero la otra parte quería que el mundo ardiera.
• Cuando yo muriera me importaba un comino que tiraran mi cuerpo a un camión de basura o en el monte para que me comieran las aves de rapiña.
• La muerte silenciosa es una palabra infinita, dijo un autor japonés que acabó su vida intoxicado con monóxido de carbono.
• Hay gente que sabe consolar y otra que no. Así de simple. La única persona en el mundo que casi siempre lograba hacerlo era mi Madre.
• La salvación espiritual es elitista.
• Hay que agradecer por papá a un alcohólico, a un cafre o a un hijupueta. Ahí está la verdadera enseñanza.
• ─Es una cochinada el zen del Japón. Es igual que la Iglesia católica: está lleno de pederastas, drogadictos oportunistas y mentirosos. Le mienten a la gente, como todas las religiones. La llenan de miedo para atraparla.
• Todas son personas ricas que se quebraron en algún punto de sus vidas y no necesariamente en un sentido económico.
• ─Un ya-cu-si. Uno de los duros de la mafia japonesa que están llenos de tatuajes─replicó con convicción y orgullo.
• Acá vienen todo este montón de locos buscando maestros y técnicas de salvación. Igual se aprenden una o dos cositas, sin duda.
• Tú solo quieres que la gente sea libre en tu propio infierno.
• Una persona infeliz seguirá siendo infeliz sin importar cuanto beba.
• Nunca me había hecho falta tanta ciudad, sus excesos y sus peligros.
• Cualquiera que se dedique al campo de lo espirtual y llegue a ser considerado maestro por otros tiene un poder inmenso sobre quienes le confieren ese poder.
• El único maestro real es un indigente que todos tenemos en nuestro interior, intoxicado de pegante y hambre, a quien tenemos que despertar para que coja las riendas de nuestras vidas.
• Yo siempre he sabido que amigos pocos. Toda esta gente me envidia. Aunque por el mar de la envidia navego como capitán.
• La vida parecía ser una espiral de ilusión, deseo, violencia y muerte. Todo tan lejano del amor verdadero, ese que no juzga.
• Se mantuvo célibe: sabía que no había nada más poderoso en el mundo que una mujer.
• El amor es una decisión, no una emoción.