Este libro me llamó la atención nada más verlo por el título, ya que es una expresión que yo utilizo bastante y tras una charla con la autora (lo compré en la feria del libro de Medina del Campo), no me lo pensé más y me lo traje a casa.
Sabía que iba a ser una lectura fresca y divertida, ideal para leer después de libros más densos o para los que te aburren hasta la saciedad, como era el caso del anterior que me leí, así que me dije a mí misma: "Mi misma... A por el libro del maquinista"... Y no os podéis imaginar cómo he acertado...
La novela está escrita como si fuera un diario, el de la autora, en el que cuenta las aventuras y las desventuras de su día a día; con situaciones que te sacarán una sonrisa, otras directamente la carcajada y muchas con las que te verás totalmente identificada a ti y, seguramente que también, a alguno de tus ligues... Y es que entre hacer el cocodrilo, la cigüeña e ir a ver las estrellas la protagonista pasa un año que es para eso... Para no saber si tirarse al tren o al maquinista...
Lectura más que recomendad si buscas desconectar y echarte unas risas.