Teresa Wilms Montt fue una escritora chilena, nacida en Viña del mar en 1893, qué tal como menciona ella, en su tan célebre frase, fue “crucificada, muerta y sepultada por su familia y la sociedad”.
Teresa, en sus diarios, nos muestra lo más macabro de la aristocracia chilena de la época, en donde las apariencias y el qué dirán dan rumbo a toda la vida de las mujeres y por lo mismo, genera una competencia, una falta de sororidad tremenda, incluso entre las familias, incluso entre madres e hijas.
A pesar de todo, Teresa trata de luchar en contra de eso, y por ello, por su corazón de mujer y de artista, es maltratada.
Le arrebatan a sus hijas, la separan de su amante y la encierran en un convento, del cual finalmente escapa, con ayuda del escritor Vicente Huidobro, y viaja a Argentina, en donde sigue una vida itinerante.
Logra publicar algunos libros, pero no puede escapar del dolor permanente de haber perdido a sus hijas para siempre, lo cual la mantiene con una fuerte depresión, dejándonos sus últimos suspiros en Paris, en Francia, un 24 de diciembre de 1921.