Una universitaria principiante se instala en el sexto piso de un edificio viejo, frío y sin ascensor. Sus nuevos vecinos: un niño-batman, una vieja loca por James Dean, un escritor que vende batidoras, una dependienta que oye voces en inglés para desoírlas en español, un médico con el botiquín desmantelado, una niña fea... Alguien se lanza al vacío contra el asfalto oscuro de la calle. El perturbado del séptimo sospecha que puedes leer sus pensamientos. En lo más alto del edificio, un astrónomo deprimido vigila con obstinación la luna. Y si se cumplen las predicciones de los informativos, habrá una espectacular lluvia de meteoros. Interesados, pueden subir hasta la azotea. En caso de pérdida, sigan el rumor de pasos en la escalera.
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Novela con una ambientación muy trabajada pero que falla en la empatía de los personajes. Puestos los logros y los errores en ambos platos de la balanza, pesa más lo bueno, lo que deja el regusto amargo de saber que aquí dejamos escapar una tremenda oportunidad. Reseña completa: http://www.libros-prohibidos.com/laur...
Me ha gustado. Es más, he disfrutado en mayor grado que con Rompecabezas, primer libro de la misma autora. Con el primero aproveché que lo ofrecía de forma gratuita, en este la compra ya fue a tiro fijo y remunerada. No me arrepiento, la relación calidad-precio ha justificado la adquisición.
La idea en torno a la cual se elabora la historia es acertada, las vivencias de los distintos habitantes de un mismo edificio, desde el punto de vista de algunos de ellos (uno por piso). Y la forma de desarrollarla también me ha convencido, con pequeños capítulos en los que saltamos de unos a otros de forma ágil y continuada, pequeñas píldoras de sus historias que se van alternando de forma que siempre volvemos a un mismo personaje al cabo de poco tiempo.
La novela quiere ser costumbrista, pues encontramos las vidas de los personajes un claro intento de resultar cercanas a la realidad, de conseguir que el lector se sumerja en sus vidas y llegue a empatizar con ellos como si fuesen uno más de sus vecinos.
Sin embargo esto último creo que no lo logra en su plenitud por lo estereotipado de los personajes, que son demasiado lineales, todos tienen alguna peculiaridad concreta que modela su forma de ser, pero que se hace excesivamente constante, no sólo define su personalidad sino que la engulle. Más parece un pequeño bucle del que no son capaces de salir ninguno, pero no hay altibajos, no se aprecian casi características positivos ni momentos en los que se atenúen esos detalles característicos.
Todo ello hace que la novela adquiera un toque triste, casi agonístico, del que no es capaz de deshacerse a lo largo de los capítulos, y que bajo mi punto de vista le impide alcanzar del todo ese punto costumbrista que anhela.
De todas formas, valga mi nota para reflejar que mi opinión es que la obra merece la pena sin duda, se puede leer del tirón y, con sus inevitables pegas, está bien escrita. Es una novela corta que yo recomendaría a quien quiera pasar un buen rato con una lectura ágil, sin excesivas pretensiones pero que no peca de ligera. Y de paso, animo a la escritora a seguir escribiendo, que lo que le he leído merece la pena.