Chispas de un mismo fuego, es un libro de cuentos para adultos. Lo inicié en el 2012, con la idea de probar que nací con un talento especial para mentir y diez años más tarde decido publicarlos, porque algunos de esos cuentos se han transformado en una verdadera carga; sus personajes y sus historias no son el tipo de seres humanos edificantes y correctos y sus voces resonaron tanto tiempo en mi cabeza que hoy estoy dispuesta a soltarlos, para que tomen su propio camino.
Historias cortas con un punto en común: personajes detestables, dispuestos a cometer crímenes atroces o a tomar decisiones socialmente cuestionables.
Aunque todos los cuentos comparten un hilo conductor, destacan especialmente Fuego Líquido, una historia de despertar sexual bastante crítica, y La Sed del Lobo, que consigue estrujarte el estómago.
Otros cuentos, como Cirios y Oriflama, me dejaron la sensación de no encajar del todo en la selección. Son relatos más oníricos, desafiantes y sin un rumbo fijo, que parecen alejarse del hilo conductor del resto.
Me gustó que el libro me sacara de mi zona de confort al enfrentarme a personajes tan cuestionables, pero son pocos los cuentos que realmente destacan. La mayoría terminan quedándose en una anécdota más, sin dejar una impresión duradera.