La de Olivia es una historia de superación, de fuerza, de sufrimiento y de estupidez humana a la enésima potencia, todo combinado. Una historia preciosa con momentos divertidos, momentos duros, momentos dulces... con unos personajes entrañables y perfectamente imperfectos, empezando por los protagonistas. Olivia es una víctima de la tiranía de las apariencias que un día decide coger las riendas de su vida (aunque sea por las razones equivocadas) y cambiar radicalmente. Aunque la forma al principio no la convence, y menos aún cuando conoce a Andrea, al final decide que no tiene nada que perder y se lanza. Y ahí empieza la locura.
Andrea es... maravilloso. Altísimo, guapísimo, con un cuerpo prácticamente perfecto, inteligente, educado y, además, una bellísima persona. No puede haber un chico más fuera de su alcance que él, así que al final decide que puede dejarse ayudar por él. Error de manual. El corazón no atiende a razones, de modo que, para empezar, quién está fuera del alcance de quién en realidad es una lotería, y, para seguir, desde el minuto cero se ve que va a caer con todo el equipo. La carne es débil, ya se sabe. Y el chico lo tiene todo.
De hecho, lo que más me ha gustado es que también tiene defectos. No es tan seguro como aparenta, y hasta diría que tiene un problema con lo guapo que es. Y lo entiendo, la verdad. Todos nos dejamos llevar por los tópicos, así que lo entiendo. Lo que he estado a punto de no entender es cómo no mata a Olly con todas las perrerías que le hace, porque, para ser sinceros, tratándose de una chica que ha sido humillada durante toda su vida, tiene un sentido del humor realmente cruel. Me ha dado mucha pena el chico en ocasiones. Tanta que casi me enamoro de él, y eso que, por lo general, los rubios no me gustan... jajaja.
En fin, que es una historia muy bonita, con unos personajes muy bien trabajados y un romance muy dulce lleno de miedos, esperanza, confidencias y una pasión que provoca chispas casi todo el rato. La química es muy buena. Los secundarios también son estupendos. Y, en fin, que a mí me ha encantado y la he disfrutado un montón, así que la aconsejo sin reparos.