Alien Triste no tiene plata, tiene problemas sociales, es celoso y resentido. En pocas palabras, lleva una vida que pocos envidiarían. Teniendo en cuenta estas características, se podría pensar que no estamos ante un personaje querible. Pero nada más alejado de la realidad: a través de la ironía y el cinismo, el humor (negro) de las tiras de Alien Triste penetra inesperadamente en los lectores, como un reflejo de todo lo que no nos animamos a decir, pero que no dejamos de pensar.
A través de la máscara de la tira autobiográfica (tan ficticia como la del mismo personaje), Alien Triste, con su rostro en apariencia inexpresivo, exhibe un mundo original, desbordante de imaginería propia, que visibiliza muchas de las cosas que preferimos ocultar.
Dice Podetti en el prólogo al libro: “El Alien Triste es la quintaesencia del Artista. Además de dar lástima, se la pasa pensando una y otra vez en sus nimias obsesiones, perdiendo el tiempo en Internet o escuchando heavy metal, jactándose de su inutilidad total para las cosas prácticas, rumiando su bronca por las odiosas comparaciones (“Dibujás parecido a Moebius”) o sintiéndose amenazado por otros de su especie.
Este es el comic perfecto para los que nos sentimos loosers. Para los que vivimos con la impronta que el mundo se revela en nuestra contra. Que no nos queda otra que enemistarnos con este universo de optimismo barato, porque parecíera tener intenciones malignas. De todo eso se alimenta Alíen Triste, obra que desliza cierto carácter autobiográfico por parte de su autor. La idea es seguir las nociones más básicas de la tira humorística. El alíen no es un ser ultraexpresivo, pero funciona como un elemento estigmatizado. Un ser que quiere ser ajeno a un universo que le tiene una suerte de aversión disimulada. Es la psique del autor transportada a las viñetas. Sus pesadillas manifiestas. Y las logra volcar con soltura e inteligencia. Se ríe de forma cinica de sus desgracias y al mismo tiempo, desafía de sus adversarios. Tal vez su único defecto importante esta en la parte gráfica. Mancini tiene un estilo muy personal y difícil de clasificar, y a veces sufre de elementos tan básicos como el tamaño de las viñetas. Sus negros a veces empastan parte de las situaciones y se siente que con unos centímetros más, lograrían evitar ese problema. Por lo demás, Alien Triste es una oda al desencanto. Si te sentís que todo te sale mal por una fuerza maligna irreconciliable, puede ser una buena compañía
Un nuevo año y aparece temprano Pedro Mancini en mis lecturas (aunque este libro es de sus primeros, si no me equivoco). Alien Triste podría inscribirse sin mucho problema en la ola de historieta autobiográfica que se volvió tan popular allá por principios del 2000 -y que, al igual que Mancini, se deliraba por la tangente volviendo lo autobiográfico una experiencia de lo más bizarra y delirante- tan así que imagino que podría haberlo visto sin sorpresa ninguna formando parte del blog Historietas Reales. La clave que lo diferencia, que lo vuelve una experiencia notable, es que pronto esa autobiografía comienza a tornarse… rara. O sea, quizá no sea autobiografía para nada. O quizá sí, queda en el lector diferenciarlo (aunque, en definitiva, tal cosa no importe). El Alien Triste del título es nuestro protagonista, y aunque le pasan unas cuantas macanas con las que seguro cualquiera empatizaría, pronto comienza a revelar suficientes aspectos de su personalidad -resentido, deprimente- que lo hacen no especialmente querible. Sin embargo, y probablemente por lo anterior, al hacer a un protagonista así de distinto, Mancini se asegura que el lector asista adicto a sus cuitas, que son muchas y de lo más variadas (y en varias épocas de su vida). Reflexivo, autorreferente y -sobre todo- muy, muy gracioso (humor negro, mi favorito), Alien Triste me reconfirma a Mancini cómo uno de esos autores al que quiero seguir a todas las canchas. Mi libro favorito de los que le he leído hasta el momento.
Un alien triste y perdedor que lleva una vida aburrida y de mierda. Lo comparan con dibujar parecido a Moebius, le critican que acepte cualquier cosa como forma de pago y nunca lo quieren en su equipo. Humor sutil y hermoso.
De jolis petits dessins d'un solitaire, un alien triste. A la limite du pathos mais avec beaucoup d'humour, Pedro Mancini nous livre un drôle d'autoportrait.