Pasión, tristeza, amor, traiciones, lágrimas, alegría, encuentros, miedo, soledad, celos, envidia, ambición, intriga, odios cerriles, lucha, generosidad, adulterio, bondad... Todo eso, y más, está en las páginas del evangelio. Un evangelio que nos desvela quién es Dios y nos ayuda a entender quiénes somos nosotros. Porque habla de nuestras vidas, de nuestra humanidad al tiempo frágil y poderosa, de la capacidad para el bien y para el mal, de lo que somos capaces de elegir. Habla de nuestras luchas y heridas, de nuestras posibilidades, de lo que aprendemos y del encuentro con un Dios que sigue saliéndonos al encuentro hoy de muchas formas.
Acércate al evangelio de una manera diferente. Zambúllete en sus páginas y en sus historias. Déjate sorprender por la humanidad tan real de sus personajes. Mira lo que hacen, escucha lo que dicen, aprende lo que descubren
Esta cañón como con un poco más de detalle e imaginación te identificas más con cada personaje del Evangelio. De una u otra forma te ves, escuchas, sientes y formas parte del pasaje.
Aunque no todo de las contemplaciones es real o sabemos con certeza que es real, ayuda muchísimo a conocer a los personajes mucho más y a Jesús mucho más. Nos imaginamos sentimientos y respuestas en las que nos identificamos.
Me ayudaron muchísimo las oraciones/poemas del final de cada contemplación. Recomendado para leerse frente al Santísimo.
Pasan los días y los años se enreda la historia, y se llena de nombres, de rostros, de gestos. Se suceden los llantos y las risas. Se arrugan los rostros y las manos. Se llena de nieve el cabello. Hay heridas que al fin cicatrizan. Pasan palabras que se olvidan, canciones que mueren, versos que nadie recita más. Pasa la vida, sólo una.
Pero tu palabra permanece. Permanece el amor como fuerza poderosa. Permanece cada caricia que humaniza el mundo; cada acto de perdón, y cada fiesta sin excluidos. Permanece la bienaventuranza como una forma de ser, y el prójimo, y el abrazo al hijo pródigo que regresa.
¡Cuánta necesidad tenemos en nuestros días de libros como éste! Libros que vuelvan la mirada al Jesús del evangelio; que con cámara lenta y al hombro le sigan en esos primeros encuentros con pecadores, prostitutas, fariseos, enfermos, recaudadores; libros que con un lenguaje fresco, desenfadado y novedoso reaviven lo que de salvador aconteció entonces y puede acontecer ahora para todo el que se abra a esta Buena Noticia.