SIEMPRE PUEDEN ESCUCHARNOS, LO PELIGROSO ES QUE ACTÚEN...
Cuando Ana, harta, le hace caso a su aquelarre virtual y embruja a su jefa, no espera que la mujer muera esa misma noche. Y, aunque quiere creer que es una desafortunada coincidencia, ahora un espíritu la acecha e insiste en desenterrar los horrores más profundos de su pasado.
Desempleada y sin hogar, acepta la ayuda de la mítica Aurelia, pero al notar su capacidad para ver aquello que ocultan las sombras y su talento para la brujería, pronto la mujer le ofrece un trabajo limpiar casas tomadas por fuerzas desconocidas. Es así como llegan a lo de Milton Siracusse. El escritor está en la cumbre de su éxito profesional pero también en el ocaso de su vida, aislado del mundo, ahogado en recuerdos tan vívidos que espantan y plumas negras, cuando su asistente lo convence de contratar a una cuidadora. ¿Y quién mejor para acompañar a un anciano devorado por fantasmas que una bruja?
Ana acepta su nuevo rol por necesidad, pero descubre que lo que la une a Milton va más allá del dolor y la empatía. Algo oscuro anida en esa casona de Belgrano. Algo que a él lo inspira y a ella la aterra. Algo que tiene que ser exterminado antes de que eclosione. Y, para esto, Ana va a tener que hacerle frente a eso que lleva toda una vida sepultando.
Con una gracia sobrenatural y una nostalgia exquisita, Mel Knarik hace su gran debut en ficción en esta novela imprescindible sobre duelo, horror y brujería urbana.
Mel Knarik es escritora y divulgadora de las tradiciones del esoterismo occidental. Desciende de una larga línea de brujas armenias. Es optimista como su Sol en Leo y pesimista como su Luna en Capricornio. Brinda clases de Tarot, Metafísica y otras formas de magia en Buenos Aires. Su exitoso podcast, Furia Esotérica, la volvió popular en las redes sociales, y su carrera literaria comenzó con libros de divulgación esotérica que alcanzaron una amplia difusión: Club de Brujas, Sigilos y Nuevos Sigilos (V&R Editoras, 2022-2025), y Los caminos de la magia (Kier, 2025). En su debut en la ficción, Fauna (V&R Editoras, 2026), combina su experiencia dentro del mundo esotérico con sus miedos más profundos, que no tienen nada que ver con lo sobrenatural. Actualmente, su aventura consiste en disfrutar la maternidad y continuar escribiendo textos mágicos, tanto de ficción como de no ficción. Se la puede encontrar en sus hábitats habituales: en el parque alimentando a los tordos, en el balcón podando una santa rita o frente al televisor, mirando por enésima vez Buffy, la cazavampiros. Todo eso protege su energía.
Fauna, es de esas historias que, desde su punto de partida, construyen una narrativa profundamente cotidiana, íntima y cercana. Hay algo en su forma de narrar, en las palabras, en los estados emocionales y en los encuentros, que hace casi inevitable empatizar con su protagonista y acompañarla en su recorrido.
A medida que avanza, la historia comienza a desplegar puntos de tensión e inflexión que van oscureciendo progresivamente esa cotidianidad, hasta enfrentarnos con lo perturbador, lo desconocido y, finalmente, con la monstruosidad.
Particularmente para quienes habitamos o estamos familiarizados con el universo energético, holístico y brujeril, ciertos elementos adquieren una dimensión especial. Sin embargo, uno de sus mayores aciertos es que no hace falta pertenecer a ese mundo para conectar con lo que sucede.
Hay algo fascinante en cómo lo mágico se filtra en lo cotidiano, casi sin pedir permiso, hasta transformarlo en algo inquietante. Es ahí donde aparece una suerte de extrañamiento mágico: esa sensación de que lo familiar comienza a volverse desconocido, de que aquello que parecía inofensivo esconde algo mucho más oscuro.
Y quizás ahí radique una de las mayores virtudes de Fauna: en construir un terror que no irrumpe de golpe, sino que se insinúa, crece y termina por desdibujar los límites entre lo ordinario y lo monstruoso.
Una historia que nos invita a mirar lo cotidiano desde otro lugar y a preguntarnos cuánto de aquello que creemos conocer esconde, en realidad, algo que preferiríamos no descubrir.
Me dejo en shock, en buen sentido. Me atrapó desde el primer momento, me lo terminé en un dia porque cuando algo me gusta, soy una lectora voraz. Hace bastante no leia ficción y debo decir que dio ganas de seguir leyendo. La narrativa muy amigable, la ambientación muy envolvente y los personajes muy diferentes entre si y todos dejando una huella. Me dejó gre manija. Es increible ya ver la evolución de Mel como escritora!⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
Me gustó realmente luego de la segunda parte, pero me costó un mes atraparme..
Me gustó la intriga de las cosas, pero esperaba sentir más miedo...
Si me encantó las analogías al tordo, y como anida, pero por ahí siento que no se terminó de exprimir la idea..
No se si porque me distraje mucho al inicio pero el final me perdió un montón, no conecté los personajes y no terminé entendiendo los últimos 3 párrafos en relación a Ana..
Plus: Quedará toda su vida con patas de pájaro? O era una analogía???
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Atrapante y sin dudas te acelera el corazón a medida que uno se mete en la historia. Ideal para leer en esta época o cada vez que sentimos el mood de algo intrigante y con terror.