Bierce suele armar sus mazmorras en las tinieblas, en el fondo de un bosque. A veces envuelve con hilos levísimos dos cumbres distantes, y el sol del crepúsculo hace refulgir su telaraña con los matices del arco iris: en ese paisaje de una belleza conmovedora ha de ocurrir algo aciago. Y ocurre, indefectiblemente, porque interviene el azar, una de esas extrañas coincidencias mínimas tan frecuentes en la vida cotidiana. Los héroes de Ambrose Bierce las provocaron; de un modo u otro eligieron sus desdichas y participaron en la justicia inexorable que los castiga. Antes que Schopenhauer sostuviera el carácter voluntario de todos los hechos que le ocurren al hombre, antes que el psicoanálisis incorporara esta idea a su método para sacar a luz los móviles profundos de la conducta humana, ya lo había dicho Balzac: “La mayor parte de las casualidades son premeditadas”. José Bianco
Heredero literario de sus compatriotas Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne y Herman Mellville, cuentista de primer nivel, Ambrose Bierce escribió algunos de los mejores relatos macabros de la historia de la literatura: La muerte de Halpin Frayser, La cosa maldita, El puente sobre el río del Búho, Un habitante de Carcosa, Un terror sagrado, La ventana tapiada. Gran parte de la crítica lo sitúa junto a Poe, Lovecraft y Maupassant en el panteón de los grandes autores del género de terror, y sus obras se caracterizan por la creación de tensas atmósferas en medio de las cuales estalla repentinamente un horror “físico”, absorbente y feroz.
Caustic wit and a strong sense of horror mark works, including In the Midst of Life (1891-1892) and The Devil's Dictionary (1906), of American writer Ambrose Gwinett Bierce.
People today best know this editorialist, journalist, and fabulist for his short story, An Occurrence at Owl Creek Bridge and his lexicon.
The informative sardonic view of human nature alongside his vehemence as a critic with his motto, "nothing matters," earned him the nickname "Bitter Bierce."
People knew Bierce despite his reputation as a searing critic, however, to encourage younger poet George Sterling and fiction author W.C. Morrow.
Bierce employed a distinctive style especially in his stories. This style often embraces an abrupt beginning, dark imagery, vague references to time, limited descriptions, the theme of war, and impossible events.
Bierce disappeared in December 1913 at the age of 71 years. People think that he traveled to Mexico to gain a firsthand perspective on ongoing revolution of that country.
Theories abound on a mystery, ultimate fate of Bierce. He in one of his final letters stated: "Good-bye. If you hear of my being stood up against a Mexican stone wall and shot to rags, please know that I think it is a pretty good way to depart this life. It beats old age, disease, or falling down the cellar stairs. To be a Gringo in Mexico--ah, that is euthanasia!"
Ambrose Gwinnett Bierce (1842-1914?), nacido en Ohio, fue un escritor, periodista, poeta y veterano de la Guerra Civil Estadounidense, donde sirvió en el Ejército de la Unión y participó en batallas clave como Chickamauga. Conocido por su ingenio cínico y satírico, Bierce se destacó en el periodismo en San Francisco y Washington, donde criticó duramente la corrupción y la hipocresía social. Su obra más célebre incluye El diccionario del diablo (1911), una colección de definiciones mordaces, y cuentos cortos que exploran temas de muerte, horror y el absurdo de la guerra. Desapareció misteriosamente en México en 1913 mientras observaba la Revolución Mexicana, alimentando leyendas sobre su destino. En su narrativa, Bierce empleaba un estilo innovador y desconcertante: finales inesperados e irónicos que subvertían las expectativas del lector, combinados con flashbacks y estructuras no lineales que "retroceden" en el tiempo para revelar contextos ocultos, creando suspense psicológico y un efecto de revelación impactante, como en sus relatos bélicos donde lo sucedido se reconstruye a través de perspectivas fragmentadas.
Estos son los relatos contenidos en el libro, donde destaco los que más me gustaron:
SOLDADOS:
Un jinete en el cielo (A Horseman in the Sky, 1889). Durante la Guerra Civil, un joven soldado unionista enfrenta un dilema moral profundo en una misión de vigilancia en las colinas de Virginia, donde debe decidir el destino de un jinete confederado avistado en una posición estratégica.
Un suceso en el puente sobre el río Owl (An Occurrence at Owl Creek Bridge, 1891). Un plantador sureño, Peyton Farquhar, es capturado y condenado a ser ahorcado por soldados unionistas en un puente remoto durante la Guerra Civil, explorando sus pensamientos y percepciones en los instantes previos a la ejecución. Este relato me sigue fascinando como la primera vez.
Chickamauga (Chickamauga, 1889). Un niño de seis años, jugando a ser soldado en el bosque de Georgia durante la Guerra Civil, se encuentra accidentalmente con un grupo de hombres heridos y exhaustos que avanzan en retirada, desencadenando una serie de eventos caóticos e inquietantes.
Un hijo de los dioses (A Son of the Gods, 1888). Uno de los desaparecidos (One of the Missing, 1888). Muerto en Resaca (Killed at Resaca, 1887). El caso de la zanja de Coulter (The Affair at Coulter's Notch, 1889). Un golpe de gracia (The Coup de Grâce, 1889). Parker Adderson, filósofo (Parker Adderson, Philosopher, 1891). Un asunto de avanzadas (An Affair of Outposts, 1897). Historia de una conciencia (The Story of a Conscience, 1890). Una clase de oficial (One Kind of Officer, 1893). Un oficial, un hombre (One Officer, One Man, 1889). George Thurston (George Thurston, 1883). El sinsonte (The Mocking-Bird, 1891).
CIVILES:
El hombre que sale de la nariz (The Man Out of the Nose, 1909). Una aventura en Brownville (An Adventure at Brownville, 1893). El famoso legado de Gilson (The Famous Gilson Bequest, 1878). El suplicante (The Applicant, 1892).
El acompañante del muerto (A Watcher by the Dead, 1889). Un estudiante desafía a su profesor en una apuesta para demostrar su coraje, aceptando pasar la noche en una habitación oscura vigilando el cadáver de un desconocido, lo que pone a prueba los límites entre la razón y el terror sobrenatural.
El hombre y la serpiente (The Man and the Snake, 1891). Un erudito escéptico visita a un amigo ocultista que propone un experimento psicológico con una serpiente enjaulada, diseñado para confrontar sus miedos más profundos y revelar la fragilidad de la mente humana.
Un horror (A Holy Terror, 1882). Las circunstancias apropiadas (The Suitable Surroundings, 1889). La ventana sellada (The Boarded Window, 1891). Una dama de Redhorse (A Lady from Redhorse, 1891).
Los ojos de la pantera (The Eyes of the Panther, 1891). Una joven mujer rechaza la propuesta de matrimonio de un hombre contándole una historia perturbadora de su infancia en una cabaña remota, donde un encuentro con una pantera salvaje deja una marca indeleble en su psique y despierta temores ancestrales. Otro increíble relato, sobre todo su estructura narrativa.
Se trata de una colección de relatos muy breves centrados en la guerra de secesión norteamericana.
Los relatos siguen el esquema típico de este tipo de literatura: plantean una situación difícil o extrema (algo normal en un contexto de guerra) para resolverla en un final que intenta (y, generalmente, consigue) ser demoledor.
El estilo es simple y sencillo pero muy efectivo. El narrador evita las descripciones y perífrasis innecesarias para, con un leguaje directo, conducir al lector hasta el final del relato.
De los 19 cuentos que formaban parte de la 1a edición de Cuentos de Soldados y Civiles, publicada a finales de 1891, y que están contenidos en esta edición de Laertes, en este ciclo de lectura he leído siete. De ellos tres (“An Inhabitant of Carcosa”, “An Occurrence at Owl Creek Bridge” y “The Boarded Window” han sido relecturas.
Cuatro de ellos los he leído en inglés-español y tres sólo en español (“A Horseman in the Sky”, “The Middle Toe of the Right Foot”, “The Man and the Snake). Estos últimos todos un mismo día: el 31.12.24).
“An Inhabitant of Carcosa” (San Francisco Newsletter, December 25, 1886) “Chickamauga” (The San Francisco Examiner, January 20, 1889) “A Horseman in the Sky” (The San Francisco Examiner, April 14, 1889 Sunday edition) “The Middle Toe of the Right Foot” (The San Francisco Examiner, April 17, 1890) “The Man and the Snake” (The San Francisco Examiner, June 29, 1890) “An Occurrence at Owl Creek Bridge” (The San Francisco Examiner, July 13, 1890) “The Boarded Window” (The San Francisco Examiner, April 12, 1891)
De los siete, cuatro me parecen obras maestras: “An Inhabitant of Carcosa”; “Chickamauga”; “A Horseman in the Sky”; y “An Occurrence at Owl Creek Bridge” y dos (“The Middle Toe of the Right Foot” y “The Man and the Snake” más bien mediocres. Estos últimos, y creo que no por casualidad, forman parte de los llamados "Cuentos de Civiles". Creo que Bierce sobresalía en los de Soldados.
Promediando unos y otros le doy cuatro estrellas al conjunto.
La traducción de Emili Olcina, por o que he podido ver, es muy fiel al texto en inglés, aunque a veces el volcado que hace en español suene un poco extraño; como poco natural en español. Pero es fie!
En el epílogo se nos dice que el amigo Ambrose luchó en la guerra civil norteamericana, y coño cómo se nota.
El libro está dividido en dos partes. La primera contiene los relatos relativos a la guerra, ésta mitad del libro es una delicia, y la segunda relatos cortos sobre diferentes desavenencias ocurridas a personajes de la época.
Cuando digo que se nota que el autor fue combatiente lo digo por la cruda humanidad con la que trata la guerra. Por ningún lado veremos patriotismo a bombo y platillo, gloria o heroísmo alguno. Pero en ninguno de los dos bandos, y esto es lo realmente importante. Por un lado podemos ver en el ejército de la unión a oficiales narcisista que, obviando que muchos de sus soldados eran realmente sureños, les obligan a destruir sus hogares y hasta bombardear a sus familias. Líderes arrogantes que acribillan a ejércitos enemigos en retirada, casi por simple diversión. Soldados que atraídos por la propaganda bélica del honor del combate, a la hora de la realidad, se cagan del miedo en el campo de batalla. Hombres que traicionando a sus Estados en pos de lo que creían correcto, tienen que matar a sus familiares a sangre fría. Y un largo etc
En el bando confederado no nos encontraremos a la mítica chusma pueblerina, analfabeta y de dientes podridos que nos suelen pintar. Son hombres normales y corrientes que viven las circunstancias que les ha tocado (no pretendo defender la esclavitud, solo resaltar que son algo más que los malos malísimos a los que hay que matar de la historia). Vemos personajes honorables, cultos y que, desde su punto de vista, se defienden de una invasión.
Hay que señalar que tampoco es oro todo lo que reluce, y es que hay algún relato que no acaba de cuajar bien. A mi en concreto el último de ésta mitad del libro me pareció bastante malo, una amarga despedida para una experiencia buena en líneas generales.
Respecto a la segunda parte pues hay poco que decir. Unos relatos son mejores, otros peores, en la variedad está el gusto. Pero si algo se saca en claro de ellos es que en América había un serio problema de pumas que espero hayan solucionado.
En resumen que el libro está bien. Para leer uno o dos relatillos cada noche es muy aprovechable.
Cuando la guerra de Secesion de los EEUU es contada de manera distinta pero igual de desgarradora!!
Esta recopilación de cuentos sobre la guerra en los Estados Unidos, escrita por Ambrose Bierce, recrea con tonos de horror, terror e ironía eventos que bien pudieron pasar a lo largo de la guerra entre federados y confederados, la llamada guerra entre el norte y el sur de la Union Americana, con una narrativa al estilo de Edgar Allan Poe, nuestro autor tomando la campiña bélica de esa época (los años de 1800's) nos traslada a los campos de batalla, narrando desde los ahorcamientos de los civiles en plena guerra en su cuento "El puente súbete el río del Búho"; pasando por las refriegas de la batallas en plenos campos de algodón en "Escaramuzas en los puestos de avanzada" o plantear y poner sobre relieve las luchas cuerpo a cuerpo de los soldados enemigos en "Parker Adderson el filósofo".
Ambrose Bierce ( 1842- 1914?) refleja la crueldad de la guerra, sus ideales, y la moral del hombre de aquella época, la necesidad de servir a lo que ellos consideraban patria, y sobre todo, las necesidades personales de los soldados en tiempos tan inhóspitos.
Pone sobre la mesa la rivalidad en tiempos de guerra de padre e hijo en el cuento "Un jinete por el cielo" incluso pone a prueba la amistad y misericordia entre amigos del mismo bando en "El golpe de gracia" o la ironía, la heroicidad rematada con cierto humor negro en el último de sus cuentos "Muerto en resaca".
Una colección singular, distinta pero no menos interesante de lo escrito por nuestro autor, que si buen tiene como base la guerra de Secesion, también lo es que lo ahí narrado, es variado, con matrices diversos, que hace que quieras leer más, pues su pluma remata cada cuento con toques de tragedia, humor negro, ironía, matizado con ciertos tintes sobre naturales según ser ha dicho.
Personalmente me gustó esta pequeña reunión de cuentos, vale la pena, y aunque es pequeña (tan solo 89 páginas) es divertida y entretenida, para una sola tarde sin duda.
Título: Cuentos de soldados y civiles Autor: Ambrose Bierce Editorial: Millennium Páginas 89 Pasta Dura sin sobre cubierta #ambrosebierce #cuentosdesoldadosyciviles #editorialmillenium
Aproximadamente la mitad de los relatos del libro están ambientados en la Guerra Civil Norteamericana, guerra en la que el autor lucho. Con su gran sentido de la ironía, Bierce logra hacerle sentir al lector el horror y sinsentido de la guerra.
El resto de cuentos que forman parte de esta recopilacion son, en su mayoria, cuentos de terror. Varios de los cuentos de terror son realmente buenos, pero me parecieron un poco mas irregulares que los ambientados en la guerra.
Mejor la parte de soldados que la de civiles, pero una gran tarea descriptiva por parte de un autor que ojalá nos hubiera dejado más obras escritas antes de pasar al periodismo y desaparecer en plena revolución mejicana.
Tales of Soldiers and Civilians is a book of short stories that are so thematically connected that it becomes more than the sum of its parts. Like Denis Johnson’s Jesus’ Son, this is a book of short stories that is, in its weird way, a novel. The book is divided into two sections, that dealing with soldiers and that dealing with civilians, both in and around the “late unpleasantness” fought over that “curious institution.” All the euphemism-making should give one an idea of how horrible that conflict was, but Bierce isn’t just interested in horror. He’s interested in ambiguity and even absurdity. One tale deals with a man, who in the midst of battle, finds himself trapped beneath a tree trunk split by a Minie ball. Through some mistake of fate, his musket barrel is facing him, and a crawling mouse is scurrying closer and closer to the trigger well. Is this how it is to end, on the battlefield, not laid low by artillery, but done in by a scampering mouse? In his stories, God is cruel, but he also has a sense of humor. There’s something Lovecraftian about the remoteness (or maybe the absence) of the divine in these tales. And still, the Lovecraft comparison can be taken too far, as Bierce is more humorous, demotic, kindly disposed and merciful with his cast of sore-beset characters. Other standouts include Haïta, the Shepherd, more of a fairytale on a par with Ivan Bunin’s sublime short story, Ballad, in which a country peasant woman tells a young lad a story that sends a shiver down his spine. Also good is A Light Tussle, a story about a Union soldier so repulsed by the sight of a dead body that it proves his undoing. Bierce is sometimes credited with creating the “trick ending,” that would very much become a stock part of formula fiction, seeing its greatest (or most famous) instantiation in the works of O. Henry. These stories, with the exception of the immortal An Occurrence at Owl Creek Bridge, are too clever by half, and show that sense and symmetry in fiction aren’t always good things. Sometimes, the MFA crowd is right, and “stuff just happening,” a seemingly random string of existentially unconnected events in a day, makes for a better story. The copy I have also includes an overlong and tediously academic introduction that practically sapped the life out of me as I read it. It made me feel like I was preparing for an assignment, rather than for some pleasure reading. Your copy, of course, might not include the aforementioned intro, but even if it does, you could perhaps get something out of it. The author, Donald T. Blume, has certainly done his homework. I personally already did more than my fair share in the master’s program, though, and have no intention of getting back into those paper-strewn trenches again. The book is followed by a lengthy appendix that helps put the stories in context, both a larger historical context and a biographical one as relates to Bierce. He was a newspaperman in San Francisco in the postbellum period. In the 20th century we tended to associate the journalist’s style with neutrally cadenced, fact-based writing, the who-what-when-where and rarely why being the bailiwick. It meant quite a different thing in the 19th century, when even reporters were expected to be much more polemic, flashy, and sometimes outright purple. Bierce demonstrated a critical dyspepsia that makes him seem quite the prickly character, venting spleen on everything from his fellow fictioneers to the rancid quality of his day’s oleomargarine. Bierce, unlike his closest analog Mark Twain, many times succumbs in his fiction to the same kind of prolixity he did in his journalistic endeavors. Fortunately, the orneriness he showed in the newspaper articles doesn’t come through in the stories. He understands that war and nature and man’s inhumanity to man will be doing enough damage to his poor soldiers and civilians without him heaping additional scorn on their heads. In a way, it’s easy to see why Vonnegut loved him so. There’s a strong humanist streak in his work, guarded at times to keep it from seeming mawkish, at other times on full display and bordering on the melodramatic. But even when Bierce overdoes it, it’s beautiful. I mean, where else are you going to see the word “aeolian” used multiple times in the same story these days?
Pequeña decepción. En estos cuentos no está el Ambrose Bierce que yo esperaba encontrar. No es que los cuentos sean malos pero tampoco tienen mucha cosa que destacar. Los cuentos de soldados están todos ambientados en la guerra civil de Estados Unidos. Son cuentos pesimistas que suelen acabar mal, bastante repetitivos en su desenlace. Lo mas llamativo es como retrata el autor los actos valerosos en la guerra que siempre terminan con una muerte absurda e inútil, o bien son suicidios encubiertos. Los cuentos de civiles son mas variados en lo argumental aunque también hay cierta repetición en los finales, no hay uno que se pueda considerar memorable. El terror es leve, nada sobrenatural. Solo en un par de cuentos he encontrado atisbos de esa ironía malvada que yo esperaba encontrar. Seguro que Bierce tiene otros libros que son mas de mi agrado.
El apartado correspondiente a los cuentos de soldados es muy bueno. La parte de civiles no me gustó tanto. 3.5
"Los tiradores recogen los muertos. ¡Ah, esos muchos, muchos muertos inútiles! A esa gran alma cuyo hermoso cuerpo yace allí, tan nítidamente recortado sobre el flanco árido de la colina, ¿no hubieran podido ahorrarle la amarga conciencia de un sacrificio vano? ¿Es que una sola excepción habría herido demasiado gravemente la implacable perfección del plan eterno, ineluctable, divino?"
Llegó a cansarme, es una prosa arcaica que ya no disfruto tanto. Sin embargo es bueno y tiene cuentos entretenidos y emocionantes. Fragmento: “No hay región tan abrupta e inhóspita que los hombres no puedan hacer de ella el escenario de la guerra.”
Cinismo y audacia reunidas por un cronista brillante, que tributa a su admirado Poe en una compilación de los horrores que afloran en cada guerra. Perenne.