La obra de Francisco Tario, envuelta en una oscuridad difusa, para algunos es todavía secreta y para otros fascinante. Sus “Obras completas” aclaran la negrura fantástica y la rebelde extravagancia de su literatura para hacerle honor a un narrador que no vacilaba en escribir “libros que paralizarían de terror a los hombres”. Centrado en el género que más lo encarna, el cuento, este primer tomo reúne tres títulos indispensables: “La noche”, “Tapioca Inn” y “Una violeta de más”, y cierra con el apartado “Varia invención”, que descubre desde atesorados aforismos hasta relatos breves que parecen infundir vida a los muertos. Una selección que desde sus primeras páginas anuncia el talento misterioso que caracterizaba a quien llegó a ser comparada con Jules Renard y el Conde de Lautréamont. Sea este libro —compilado por Alejandro Toledo— una primera aventura por las profundidades de aquel “desconocido” que fuera fotografiado por Lola Álvarez Bravo y cuya obra prologara José Luis Martínez. Y tal vez cuando el lector termine estas páginas se encontrará con aquel Tario de traje, sombrero y lentes oscuros que navegaba a la deriva entre los sueños.
Francisco Tario, seudónimo de Francisco Peláez, fue un escritor mexicano.
Tario es considerado como un autor marginal por no haber formado parte de ninguna corriente literaria ni haberse integrado a grupo literario alguno, y por ser desconocido durante muchos años. Cultivó el cuento, la novela y el teatro. Se le ha comparado con Rulfo por el mundo personal que se inventó para sus escritos, así como por las características de sus personajes, los cuales, no obstante, tienen su propia originalidad. Sus temas abarcan la limitación sensorial del hombre para percibir la vastedad del mundo que lo rodea, pero sin perder de vista el sentido del humor, la aparición de lo insólito, lo extravagante y lo grotesco, que lo alejan del tradicionalismo de otros autores, razón por la que es considerado precursor de la narrativa fantástica mexicana de los años cincuenta.
Qué gran escritor es Francisco Tario. Si bien creo que la etapa entre La noche y Una violeta de más —al menos hablando sobre lo recogido en esta edición— es una exploración que dio más frutos en cuanto a los temas del autor y no tanto en lo que se refiere a estructuras, toda la escritura de Tario responde a temas centrales y una forma de abarcarlos: la soledad y lo fantástico.