“Las decisiones se toman en cuestión de segundos, casi sin reflexión, porque cuando los latidos del corazón suenan como orquesta, es imposible no seguir su melodía” – Hugo Marroquín
Hasta que se me hizo leer esta pequeña obra de Hugo Marroquín, tenía meses buscando el libro, por fin lo encontré y obviamente lo compré. Lo leí en un par de noches. La novela es muy corta y aunque en ella se aborda la problemática de una pareja gay, cualquier persona que lea el libro se podrá sentir identificado con alguno de los protagonistas porque el amor y el desamor no conoce fronteras, razas, ni sexo.
El libro me gustó. Al inicio me agradó que Marroquín utilizara metáforas, algunas son muy buenas, me gusta mucho cuando los autores se expresan por medio de ellas, pero… mientras avanzaba en la historia me pareció que se excedió bastante en su uso, lo mismo con las palabras un tanto ‘rebuscadas’, está bien que la literatura sirva para enriquecer nuestro léxico, pero considero que pudo emplear algunos sinónimos en ciertas ocasiones y sonar un tanto coloquial en la mente del lector, si ya dijo vacua una vez, tal vez a la próxima decir vacío, hueco, etc. No sé, me hizo pensar por un momento que quería verse “muy acá” sin embargo llegó un momento en que olvidé por complet esos detalles y es que la historia de Hugo y David es tan real, que como lo dije anteriormente, muchos se reflejarán en las distintas situaciones y fases del enamoramiento -que viven los personajes- donde todo es felicidad, risas y amor, pero como dicen por ahí, es sólo una etapa y es que con el paso de los años la monotonía, la rutina, y otros factores, se van apoderando de uno, nos carcome poco a poco y si no nos ponemos las pilas alguna de las dos partes simplemente explotará y se irá.
Los años de los amantes es un libro que me dejó pensando, me gusta cuando las novelas me dejan ese sentimiento-cosquilla resonando en mi mente una vez que he finalizado la lectura (o mientras voy avanzando). Me agrada el cuestionarme y encontré precisamente en uno de los capítulos una pregunta muy interesante: ¿Qué es lo importante?. Me sacudió por completo, conocía muy bien la respuesta, de tal manera que cerré el libro y fui a dedicarle tiempo a lo que consideré tenía mayor importancia en ese momento.
Las relaciones de pareja no son fáciles, cada día se aprende algo nuevo. Se construye o se destruye. Gracias a esas experiencias nos vamos fortaleciendo, somos las personas de hoy; y sabemos lo que queremos y lo que no. Cada relación nos marca, pero lo mejor es sacar algo positivo de ella.
El final en un principio me resultó muy “aventurero” pero la vida es así, no sabemos lo que el destino nos tiene preparado y como dice Hugo Marroquín en esta novela: las grandes decisiones necesitan de muy poca reflexión, pues en el corazón siempre está la respuesta correcta. Y tiene mucha razón.