La taberna fantástica es una pieza clave en la evolución de Sastre hacia la tragedia compleja, con la que imprime una nueva orientación a su teatro a partir de 1965. Se centra en la figura del quinqui o quinquillero y sus circunstancias (marginación, agresividad...), con una evidente intención crítica por parte del autor. Se trata en apariencia de un sainete (de "sainete bronco" lo calificó Haro Tecglen en una reseña crítica de 1985) que tiene como tema el mundo de los quinquilleros. Estos seres, víctimas de una sociedad que les ha cerrado las puertas, reprimidos por la "justicia" y condenados a una existencia marginal, aparecen en la obra retratados con un enfoque grotesco que no anula, sino que potencia, su dimensión trágica.
Dramaturgo español autor de una obra caracterizada por su crítica y su fuerte carga social. La Guerra Civil y el impacto que le produjo se reflejó en toda su obra. Comenzó a estudiar ingeniería pero la abandonó pronto. En 1945 fundó con algunos amigos el grupo teatral Arte Nuevo, que se proponía renovar la escena española, y escribió en colaboración con Medardo Fraile el drama "Ha sonado la muerte". Dos años después se matriculó en Filosofía y Letras en Madrid, carrera que acabó tiempo después en Murcia. Mientras tanto continuó escribiendo teatro y también encargándose de la dirección de las obras y la escenografía.
En 1950 redactó el Manifiesto del T.A.S. (Teatro de Agitación Social) publicado en la revista La Hora, en la que también escribía crítica teatral. La propuesta del T.A.S. era fomentar la función social del arte, considerando lo social una categoría superior a lo artístico, pero fracasó en su intento ya que la censura prohibió la representación de las dos primeras obras que se pusieron en cartel. La censura también actuó contra obras del propio Sastre: "Escuadra hacia la muerte" (1953), que recibió elogiosos comentarios de la crítica, fue levantada en su tercera representación y lo mismo sucedió con "Prólogo patético" (1954) y "El pan de todos" (1954), entre otras.
Su producción teatral está estrechamente ligada a la evolución de su pensamiento político, no solo en cuanto al contenido sino en la búsqueda de nuevas formas dramáticas. En una primera etapa su teatro fue de corte existencialista ("Uranio", "Cargamento de sueños", "Escuadra hacia la muerte", etc.). Ya entrada la década de 1950 la mayor toma de conciencia política desembocó en un realismo testimonial ("El pan de todos", "La mordaza", "La red" y otras).
A partir de la década de 1960 hay una mayor preocupación formal y es notable la influencia de la estructura teatral brechtiana ("El banquete", "Crónicas romanas", "El camarada oscuro)". El lugar de sus dramas es España, aunque las acciones transcurran en lugares lejanos de nombres exóticos, y sus temas la libertad, la lucha contra las injusticias, el terror de una nueva guerra atómica y la explotación del hombre.
Comprometido a fondo en la lucha contra el franquismo, sostuvo una notoria polémica con Antonio Buero Vallejo sobre el modo de luchar con el teatro para cambiar la sociedad durante la dictadura; mientras que Buero defendía el posibilismo, es decir, aprovechar cualquier resquicio que permitiera la censura franquista para intentar cambiarla desde dentro, Sastre consideraba más radicalmente que esta actitud era una claudicación y optó por un teatro extremista que apenas encontró forma de poderse representar fuera de cenáculos muy limitados merced a la presión de la censura y las dificultades que ponían los empresarios teatrales.
Alfonso Sastre escribió también cuentos de terror, género que toca ocasionalmente en su teatro y poesía y que recopiló en "Las noches lúgubres". También escribió crítica literaria y política y ejerce habitualmente como colaborador en varios periódicos. También escribió una breve autobiografía, "Sonata en mi menor", y hay editadas colecciones de cartas y alguna entrevista.
LA CRITICA EMPIEZA (estamos en la misma taberna de siempre. LUIS esta limpiando las mesas. De repente, entra un JANITO a la escena.) LUIS: Buenos día que desea JANITO: Felicitarle LUIS(confundido, mirando a JANITO como si se hubiera vuelto loco) ¿Felicitarme, porque? JANITO: Por su obra, como no LUIS: Oh si... no es tan buena JANITO: Tienes razon, no es la perfección, ni en libro ni en teatro, pero no seas tan modesto. Esa obra fue un grande de la critica a su tiempo. No me haga hablar de sus paisanos. LUIS: ¿Esos imbeciles? JANITO: Serán imbeciles, pero al menos son memorables, desde el CACO hasta ROGELIO. Por cierto, lo siento por... LUIS: No hable, no hable JANITO: En fin, su historia fue hermosa y genial, incluso si este es toda la vista (JANITO sale por la misma puerta)
Me pasa una cosa curiosa cuando leo teatro: si me gusta, me sentiré delante de la octava maravilla, pero si no lo hace, me parecerá el libro más aborrecible del mundo. Desgraciadamente, aquí sucedió el segundo caso.
No me parece que sea una obra mala, de hecho como crítica me parece bastante buena e interesante, simplemente me ha dado igual. Ha sido sin duda la lectura más irrelevante del año y apenas recuerdo ya de qué trataba. De todas formas, es probable que intente leer a Sastre en otra ocasión, quizás con una obra de una etapa diferente de su escritura para ver si puedo conectar mejor.
CARBURO. – Era chachi aquel tiempo. No se ha pasado mal del todo, ¿a que no? La vida… ROGELIO. – ¡Hombre! ha habido ratos que… en fin. Ha habido ratos.
AUTOR. – ¡Ay qué espantosa visión! ¡Ay qué terrible momento! ¡Qué cuerpo tan torturado, todo deforme y sangriento! ¿Qué te pasa tan hinchado? ¿Te ahogaste en un pozo negro? ¿Sales de una alcantarilla? ¿O es que yo tengo un mal sueño? ¿Te vomitó una cloaca? ¿Qué quieres, di, pobre muerto? “Dame de beber, Luisito”, dijo tranquilo el espectro.
"La taberna fantaśtica" son unas escenas de gente marginal en un bar de Madrid, que acaban con uno de los protagonistas muerto de un navajazo. Lleno de términos de la jerga marginal y carcelaria desconocidos para el español medio (chulé= 5 ptas, gumí =puta...) lo que la hace pesada de seguir. Tiene pretensiones de teatro intelectual (intro con poesías del autor...) y social.
He leído solo "La taberna fantástica". No ha estado mal, pero se me ha hecho un poco pesada, sentía que no estaba leyendo nada. He tardado bastante más de lo que tenía previsto por esto mismo. Aún así, tiene escenas muy buenas.