Cuba, 2034. Rusia instala en la isla el mayor sistema de captación de energía solar de la historia. El gobierno cubano lo vende como el fin de los apagones y el pueblo lo celebra.
Tres días después, el cielo amanece violeta.
No es un error técnico. Es un arma óptica que convierte a Cuba en un laboratorio donde las grandes potencias prueban los límites de lo que pueden hacerle a un país sin que el mundo reaccione.
La luz arruina las cosechas y ciega a los más vulnerables. Pero el mundo lo convierte en espectáculo, y los turistas no tardan en llegar a fotografiar el fenómeno. Los militares rusos controlan la información. Estados Unidos mide hasta dónde dejará llegar el desastre.
Nadie cuenta con Toni.
Toni se gana la vida ayudando en un asilo de ancianos en Casablanca, La Habana. Todos lo subestiman. Para los que mandan, su síndrome de Down lo vuelve invisible. Pero la invisibilidad tiene sus Toni ve cómo el miedo se normaliza. Ve, antes que nadie, que esto no va a quedarse en Cuba.
También ve lo que los demás no pueden o no quieren ver. En el asilo aparece una científica rusa escondida como secreto de Estado. Mientras una enfermera crea en la clandestinidad el avatar Violeta para filtrar la verdad al mundo, Toni guarda la pieza que conecta el desastre de la isla con la maquinaria que lo puso en marcha.
SOL Vendieron el cielo y Cuba quedó a oscuras es un thriller distópico sobre lo que ocurre cuando el poder decide que ciertos cuerpos, ciertos países y ciertos pueblos son prescindibles. Y sobre el tipo de persona que nadie ve venir.