Bueno, pues la verdad es que no me ha gustado esta lectura. Me da pena porque fue un regalo que me hicieron en Navidad y, además, tras leer la sinopsis me entraron muchas ganas de leerlo, pero ha sido decepcionante en muchos sentidos.
Las reinas elegidas (Isabel de Baviera, María Antonieta, Cristina de Suecia, Eugenia de Montijo, Victoria I del Reino Unido y Alejandra Romanov) sin duda sufrieron destinos trágicos (bueno, unas más que otras) y sus biografías son muy interesantes, pero lo que no me ha gustado del libro es cómo se cuentan. En algunos momentos me parecía que estaba leyendo trozos de la Wikipedia, ya que el estilo es prácticamente igual, así como la estructura. Son simplemente datos y en ningún momento he sentido que la narración fluyera de forma espontánea. Estamos ante seis personajes clave en la historia de Europa, que han marcado momentos de gran trascendencia, y la única sensación que me queda es que no me han contado nada que no supiera y que, de hecho, se han olvidado muchos datos en el tintero.
Ha habido dos biografías en particular que me han aburrido soberanamente (toma juego de palabras): la de Cristina de Suecia y la de la reina Victoria, a las que pienso que se les podría haber sacado mucho más partido y, sin embargo, en el caso de la primera se pasa páginas y páginas describiendo los escasos hábitos de higiene de la reina, su masculinidad, sus malos modales, su aspecto físico... Y si hablamos de Victoria, bueno, casi habla más de su marido y pasa muy por alto detalles que a mi juicio son importantes, como por ejemplo: apenas cita la Revolución Industrial, el hecho de que el Imperio Británico en ese momento fuera la gran potencia mundial, Jack el Destripador y cómo se vivió en esos tiempos (sobre todo por los rumores de que estaba vinculado a la casa real) o la construcción del Royal Albert Hall (cómo se hizo, por qué se hizo...). Sin embargo, se llenan páginas interminables para describir la tristeza de la reina tras su viudez, en cuanto Victoria hizo muchas más cosas aparte de languidecer. Vaya, que la autora ha decidido centrarse en las tragedias y en el morbo, y eso no me parece una biografía en condiciones, sino una estrategia digna de cualquier programa del corazón sensacionalista.
El libro está lleno de datos repetidos, datos omitidos, morbo porque sí, tiempos verbales confusos incluso en una misma oración, por ejemplo: "Francisco José está en el gran salón esperando a su prometida y le dijo a su madre...". Duele.
Las cronologías son confusas. Un ejemplo resumido: Alejandra Romanov se quedó embarazada de su primera hija seis meses después de casarse. La cuarta niña fue Anastasia, la tercera María, el quinto embarazo fue de un varón, después del primer embarazo sufrió un aborto, se casó con Nicolás II en 1894. Menos mal que sabía ya de antemano que tuvo una segunda hija que se llamó Tatiana, porque si tengo que esperar a que Morató me lo diga me quedo casi con las ganas. Luego sí la nombra, pero ese momento de la lectura en concreto me ha parecido una patada donde más duele a la cronología digna de una buena biografía, al lenguaje narrativo, a... yo qué sé, es el colmo del despropósito.
Otro detalle que me ha molestado es que da la sensación de que la autora se ha esmerado en pintarnos a estas seis soberanas como si de santas se tratase. Bien, pues lamento comunicar que nadie es perfecto, señora. Hechos como la Revolución Francesa, por ejemplo, ocurrieron a causa de motivos reales y desesperados, no porque al pueblo le diera la gana salir un día a la calle a montarla parda. En todo momento se trata de justificar, en especial en la bio de María Antonieta, lo noble y especial que era, lo poco que se enteraba de los asuntos de estado y el derecho que tenía a redecorar sus palacios para sentirse a gusto en un país desconocido, mientras el pueblo francés no hacía más que agachar el lomo y morir de hambre. Por otro lado, a Isabel de Baviera se la muestra como a una corderilla, una pobre víctima que, sí, padeció lo suyo y sufrió desgracias en su vida, eso no pretendo desmerecerlo, pero también tenía sus puntos de caprichosa y mucho de dejadez en las obligaciones correspondientes a su cargo. Fue una mujer con claroscuros, defectos, momentos dramáticos, momentos mejores... un poco de todo, como cualquier persona. Pero esa no es la sensación que da este libro.
En definitiva, Reinas malditas se me ha cruzado en todos los sentidos. Es un libro que a mi juicio carece casi de mérito porque todos los datos ya existían (y en algunas biografías mejor recabados), pesado, innecesariamente morboso, con un estilo narrativo pobre, sin ritmo, sin gracia... Una de esas lecturas en las que avanzas por inercia, para ver si mejora en algo pero te vas dando cuenta que no. Una pena total, porque repito que las biografías elegidas son apasionantes, pero no se les ha sabido dar frescura, ese "algo". Lo siento.
Un saludo,
Carol Rodríguez