Una compilación de tiras cómicas que demuestran que la vida es una porquería, siendo nuestro protagonista una de esas personas que detestan la compañía pero aun así la buscan.
Aquí vemos la vida tratada con ironía, con desprecio y con una serie de pequeñas catástrofes que pueden volverse grandes problemas, especialmente cuando Wilson, cansado del vació de su vida decide buscar a su ex-esposa e hija. A partir de ese momento veremos como la vida de Wilson da un cambio significativo a pesar de que, en cierto modo, todo sigue siendo igual.
En un mundo donde varias veces hemos visto a personajes inadaptados, Wilson destaca por aceptar su condición y al mismo tiempo combatirla mientras lo odia. Siendo misántropo por momentos y depresivo por otros, realmente nunca encontramos a Wilson como alguien agradable y aun así deseamos que le vaya bien, no porque creamos que lo merezca, sino para así ver su reacción. Wilson es un marginado en toda la regla y, en su conocimiento, desea que todos los demás lo noten y lo acepten, pero al mismo tiempo él nota que le encanta ser el extranjero porque no sabe ser normal, no sabe como pertenecer a estas personas, y busca forzar su lugar de las maneras más extrañas y negras posibles.
Definitivamente, el personaje es interesante y alguien como cualquiera,yo personalmente me vi en varias ocasiones reflejada en él, lo cual no me causo gracias, pero que lo descubres gracias a que Clowes busca reflejar lo peor de la vida en este personaje, en este ermitaño cuarentón necesitado de cariño que, en algún punto, somo todos. Algo que llamo bastante mi atención fue al cambio en el dibujo, de una historieta a otra te encontrabas con que el color, el estilo y el trazo eran completamente diferentes, repitiéndose durante la totalidad del libro, pero pocas veces siendo consecutivo entre las distintas tiras.