”No te hagas la sorprendida. Ahora que hay confianza debería pedirte, por favor, que dejes de aparecerte en mis sueños”.
Creo que esta bilogía de Elísabet Benavent es una de las que más me han recomendado, de verdad. Siempre me decían que iba a llorar muchísimo con la historia de Silvia y que se iba a convertir en una de mis favoritas, pero la verdad es que, quizá por culpa del hype, me pareció una historia entretenida, con sus momentos espectaculares, pero no un cinco estrellas al final.
En este libro nos encontramos con la historia de Silvia, pero contada en dos tiempos. Su pasado, plagado por Álvaro, su jefe y actual exnovio, es turbulento, pues esa relación siempre se vivió como algo tremendamente apasionado, prohibido y muy, muy intenso. Por otra parte, la Silvia del presente ya ha terminado con Álvaro, pero lo sigue queriendo, sigue deseando volver con él y arreglar todos los errores que cometieron. Sin embargo, en un giro curioso del destino, Silvia conoce a Gabriel, una estrella de rock, y crea una conexión impresionante con él. Y la relación, inicialmente de amistad, que entabla con él es tan sencilla y natural que Silvia piensa que está respirando tranquila por primera vez en mucho tiempo.
Debo confesar que el libro hubiera sido absolutamente perfecto si no existiera Álvaro. De verdad, no saben lo que odiaba cada que volvía a esos capítulos del pasado y tenía que leer lo gilipollas que era ese hombre. ¡No saben cuánto me desesperaba! Y no sólo no soportaba la actitud de este tipo, sino lo tonta que se volvía Silvia cuando estaba con él. Es un ejemplo terrible de lo poco sano que es depender de otra persona emocionalmente, sobre todo cuando esa otra persona es un estreñido emocional y no sabe dar de la misma manera en la que está recibiendo. En fin, es que, en serio, pienso en Álvaro y me cabreo muchísimo. Lo peor del caso es que no desaparece por completo en los capítulos del presente porque, total, sigue siendo el jefe de Silvia. Ugh.
Pero luego llegaban los capítulos de Silvia y de Gabriel, de ese primer encuentro tan inusual, de las largas conversaciones, de esa conexión inmediata que sintieron… y a mí me daba algo. En serio, es tan fácil querer a Gabriel. Además, ¿soy yo o alguien más se lo imaginaba como Harry Styles? Quizá estoy un poco influenciada porque anoche fueron los Grammy, pero oh, well…. Creo que, a pesar de todos sus problemas, es uno de los personajes de Elísabet Benavent que son más entrañables. De verdad, es imposible no querer que se haga real, o querer abrazarlo y hacer que se ría contigo. Gabriel es ese aire fresco que Silvia necesitaba después de tantos años asfixiada por una relación absurda.
Y, les digo, este hubiera sido un libro de cinco estrellas para mí si la historia se centrara únicamente en Gabriel y Silvia, se los juro. Pero no, eso no pasa y Álvaro (tristemente) existe. Y, literalmente, me desmotivaba un montón cuando veía que tocaba un capítulo del pasado. Así que el libro se me hizo un poco cuesta arriba. Pero luego llegaban los capítulos con Gabriel, las conversaciones, los regalos, las propuestas, los momentos de “queremos pero no podemos” y yo me derretía lentamente. La cosa es que, a pesar de todo lo hermoso que vive Silvia con Gabriel, sabes que en el segundo libro se va a desatar la parte menos bonita de la relación y la parte más oscura de las estrellas de rock.
En general, creo que este es un libro entretenido, pero no le ayudó nada la cantidad de hype que le hicieron. Sé que este es uno de los más antiguos de Elísabet, pero habiendo leído mucho más de ella, creo que, en mi opinión, tiene muchísimos mejores.