El periodista Enric González (Barcelona, 1959) fue corresponsal del diario El País en Londres, Roma, Nueva York, Jerusalén y Buenos Aires, además de cubrir varios conflictos bélicos a lo largo de su carrera, colabora con la revista Alternativas Económicas (tengo un libro suyo de economía en formato cómic que es la pera) y yo sobre todo lo recuerdo en una charla/entrevista que le hizo al escritor norteamericano John Irving (El mundo según Garp) en el CCCB que fue apoteósica.
De sus primeras tres corresponsalías, Londres, Roma y Nueva York, Gonzáles escribió un libro llamado Historias de... En este, Historias de Nueva York, habla un poco al final de Jerusalén y es bastante interesante porque hay cosas que la conectan precisamente con Nueva York. Cosas.
A lo que iba. Historias de Nueva York habla de la odisea de encontrar piso ya en el año 2000, de cómo se reciclan los números de la seguridad social de personas muertas, lo que puede dar lugar a situaciones alucinantes si el funcionario no ha dado de baja a la persona que lo tenía antes. Dos apuntes sobre esto: a estas alturas ya sabemos todos que en USA no hay seguridad social, ese número es como un DNI y sirve para darte línea de crédito, que es lo importante al final en un país como ese, lo que te puedes endeudar. Y segundo, mis amigas y yo tenemos la teoría de que en España se hace lo mismo pero nuestros funcionarios son mejores y no nos damos cuenta. También es que aquí uno tiene varios números que lo identifican a lo largo de su vida y nada tienen que ver con el dinero que gaste. También habla de las personas a las que entrevista, como el chef Anthony Bourdain, que acababa de publicar un libro que siempre he querido leer, Confesiones de un Chef, o Lou Reed. Narra los orígenes de la ciudad, Nueva Ámsterdam, y de cómo luego acabó siendo Nueva York. Un poco también como en la película Gangs of New York, a la que nombra. De los clanes mafiosos y sus disputas.Y de los compañeros de profesión con los que se cruzó en la gran manzana y que ya no están, como Julio A. Parrado o Ricardo Ortega. De mogollón de edificios que he subrayado por si alguna vez voy y de la eterna rivalidad entre los dos equipos de béisbol de la ciudad, los Yankees y los Mets. González explica las normas de un juego que para mí, sigue siendo incomprensible. Sólo sé que se tiran las pelotas tan lejos que pueden llegar a otro estado mientras el jugador da vueltas a un terreno. Pero vamos, que con lo que me gustan los deportes, no entiendo ni las reglas del atletismo.
Historias de Nueva York es ameno, da para subrayar muchos sitios y tiene lo de Jerusalén al final, que es igual de bueno que lo anterior, aunque sólo sea un capítulo.