En extremo nacionalista y lleno de misticismo. En un inicio es un viaje al México antiguo y a aquellas tradiciones que han quedado al olvido, como la danza, el canto y la herbolaria. Es un recuerdo a culturas prehispánicas (teotihuacana, maya, mexica y olmeca) y a todo su legado.
En una segunda parte nos lleva al Tíbet y a todas esas enseñanzas espirituales que, a veces, son muy necesarias. Cuando leí esta parte, no sabía muy bien a dónde se dirigía la trama o que tenía que ver con la historia de Regina. Sin embargo, fue interesante el conocer sobre otra cultura.
En una tercera parte nos introduce a los antecedentes y movimientos estudiantiles del 68. Da una perspectiva desde los obreros, estudiantes e incluso políticos.
Hay pasajes que, para mi gusto, salen sobrando, están como relleno. Los personajes son meras fichas que sólo están para cumplir un fin, me fue imposible empatizar con alguno. Quizá también haya influido el hecho de que en su mayoría son efímeros.
En ocasiones me recordaron a las clases de historia de la escuela, donde había héroes y villanos. Hay menciones a mucho personaje histórico pintados o como buenos, o como malos, no hay grises.
Abordando el tema principal, las descripciones son acertadas , me pude sentir en medio de los acontecimientos. Hay notas al pie de página que ayudar a comprender algunos hechos desconocidos. Las ilustraciones que acompañan el inicio de cada capítulo dan un vistazo a lo que se espera. Un gran aporte.
El gran pero que tuve con el libro fue el cómo abordó el desarrollo al final. Maneja que todo lo sucedió fue un sacrificio "necesario" para un bien mayor, en este caso, el despertar de la conciencia colectiva.