La niebla y la doncella
Tercera novela de la serie Belvilacqua y Chamorro publicada en 2002. En esta ocasión se trasladan a la isla de La Gomera en las Canarias para intentar resolver un crimen no resuelto dos años atrás.
En estas novelas, por lo que llevo leídas, hay dos partes, una va por la estricta investigación del asunto que toca y otra va por las conversaciones de la pareja de Guardias civiles que, en ocasiones, son más interesantes que la propia investigación, así, en esta nos encontramos con los motes que Vila en modo cachondeo le pone al novio de Chamorro sin conseguir que esta se cabree o reflexiones varias como los niños de papá, los políticos o la educación de los hijos. Normalmente estas reflexiones tienen mucho que ver con el caso que trata la novela o su entorno.
He rescatado una de ellas para hacernos una idea:
“—Mira —repuse—, he pensado mucho sobre esto. Y creo que los padres, se pongan como se pongan y hagan lo que hagan, siempre joden a los hijos. Los joden trayéndolos a este mundo lleno de hijos de perra, y los joden al proponerles una forma de vivir, la que sea, cuando nadie sabe bien por qué ni para qué estamos aquí. La educación tradicional, la del padre déspota, causaba unos estropicios. Y la moderna, la del padre enrollado, causa otros, que pueden ser igual de graves. Supuestamente hay un justo medio virtuoso, que consiste en joder al cachorro lo mínimo y proporcionarle las máximas posibilidades de salir a pelear solo, pero ese equilibrio no está siempre tan claro como uno querría. El caso es que todos los padres creen que hacen lo mejor, y todos acaban culpándose de los contratiempos que tengan los hijos. No se puede evitar. Siempre que uno tenga entrañas, claro.”
Pues pensamientos como este hay unos cuantos en boca de Belvilacqua que, supongo será la de Silva. Junto con la trama de la investigación hace que sea más entretenida la novela.