Capítulo III. De los deberes para con nosotros misinos. Urbanidad
Capítulo I. Principios generales
Capítulo II. Del aseo. Artículo I. — Del aseo en nuestra persona Artículo II. — Del aseo en nuestros vestidos Artículo III. — Del aseo en nuestra habitación Artículo IV. — Del aseo para con los demás.
Capítulo III. Del modo de conducirnos dentro de la casa. Artículo I — Del método considerado como parte de la buena educación Artículo II. – Del acto de acostarnos y de nuestros deberes durante la noche. Artículo III. — Del acto de levantamos. Artículo VI. — Del vestido que debemos usar dentro de la casa. Artículo V. — Del modo de conducirnos con nuestra familia. Artículo VI. — Del modo de conducirnos con nuestros criados. Artículo VII. — Del modo de conducirnos con nuestros vecinos.
Capítulo IV. — Del modo de conducirnos en diferentes lugares fuera de nuestra casa. Artículo I. — Del modo de conducirnos en la calle Artículo II. — Del modo de conducimos en el Templo. Artículo III. — Del modo de conducirse en las casas de educación Artículo IV — Del modo de conducirnos cuando estamos hospedados en casa ajena. Artículo V — Del modo de conducirnos en los viajes
Capítulo V. Del modo de conducirnos en sociedad. Artículo I. — De la conversación. Artículo II. — De las visitas Artículo III. — De la mesa. Artículo IV. — Del juego.
Capítulo VI. Diferentes aplicaciones de la urbanidad. Artículo I. — De los deberes respectivos. Artículo II. — De la correspondencia epistolar. Artículo III. — Reglas diversas.
Manuel Antonio Carreño Muñoz fue un músico, pedagogo y diplomático venezolano.
Alcanzó durante su vida gran preponderancia en el ámbito de la diplomacia y la pedagogía. Fundó el prestigioso Colegio Roscio y tradujo al castellano obras como: Catecismo razonado, histórico y dogmático del abate Thériou, y la Introducción al método para estudiar la lengua latina de Jean-Louis Burnouf. No obstante, fue en 1853, con la publicación de su Manual de Urbanidad y Buenas Costumbres, que pasaría a la historia con el sobrenombre de «Manual de Carreño», un escrito centenario, que enseña y adiestra al individuo en el manejo de las buenas costumbres, fundamental para la educación de decenas de generaciones y reeditado en numerosas ocasiones.
Sirvió como Ministro de Relaciones Exteriores y Ministro de Hacienda de Venezuela. Tras su renuncia a este último, a causa de la Guerra Federal, sale del país, viviendo en Nueva York y luego en París, donde fallece.
❌ Es un libro escrito bajo un pensamiento arcaico. Para la época para la que fue escrito, fue un texto muy acertado y bien intencionado. Para ésta época, tiene más desaciertos que aciertos. La manera de expresarse del autor es discriminatoria, misógina y demagoga. Se le rescata su buena intención por fomentar un buen comportamiento individual en aras de una sociedad culta y pacífica. 👨🏻🏫
Tiene dos vistas este libro. Una primera donde sin lugar a dudas trae a la mesa los temas de buenos modales, muchos de los cuales son vigentes hoy en día. Por el otro lado, es un libro que muestra de una manera muy diferente las costumbres de una parte de la sociedad. Al menos desde el punto de vista aspiracional, narra cómo se esperaba debiera ser la conducta de la población, más allá de que así lo fuera.