Breves memorias versiculares, llenas de un triste cinismo, y alternadas con un relato sobre Laila, un personaje ficticio que busca a los sobrevivientes de su familia después de la invasión de Irak, conforman este nuevo libro de Volpi, que recuerda, por su tono, estructura y brevedad, La reclusión solitaria, las memorias de los primeros años como inmigrante en Francia del narrador magrebí Tahar Ben Jelloun (un libro también desigual, pero mucho más logrado y pasional). El jardín devastado alterna un recuento personal de soledades, de pérdidas afectivas, a la indiferencia con la que el autor, confesamente, y a nombre de gran parte de Occidente, mira el dolor de esa otra parte del mundo, Oriente, pese a que su desmoronamiento nos afecta de tantas maneras.