Vuelve el detective Óscar Morante, tras su debut en Un crimen de barrio alto. Ahora, nuevamente, debe buscar a sus sospechosos en las turbias esferas del poder porque un diputado y su amante han sido ajusticiados en la cama que compartían, con tres balazos cada uno. ¿Se trata de un crimen pasional o de un ajuste de cuentas con este político, fanático de las causas medioambientales?
En un Santiago contaminado por el humo de las lacrimógenas y los gritos de las protestas estudiantiles, un policía y su equipo de colaboradores deberán dar rápidamente –presionados por la prensa– con el misterioso culpable de este doble asesinato.
Si bien me gusta mucho el autor y la forma en que escribe, me sentí bastante decepcionada con este libro. Es bastante inferior en comparación con "Un Crimen de Barrio Alto". Los problemas personales de los personajes no eran útiles a la historia como en el libro anterior y se basaban en mañas más que en verdaderos problemas, muy poca acción y estrategia, y un final que no fue un final. Todo avanza lentamente, sin mucho desarrollo ni de trama ni de personajes y con bastantes redundancias y hechos random para amenizar, y termina de una manera poco satisfactoria y en mi opinión con muchos cabos sueltos, sin un culpable claro y con la aparición fantasmal de un personaje del libro anterior que mágicamente funciona como pieza clave para "solucionar" los problemas y resolver el misterio.
A pesar de todo, el inicio del libro y el crimen son muy interesantes y prometía mucho, con detalles precisos y fantástico setting de todo. Los diálogos eran buenos, con contenido interesante, si bien poco reales e improbables, pero reflejaban muy bien la personalidad de los personajes (cuando había).
El último punto, que puede ser algo muy bueno o muy malo dependiendo de quien lea el libro, es el hecho de que es muy chileno. Trata con muchos temas e ideas que son muy del chileno actual, y llegan y se desarrollan de una forma tan "en tu cara" que a momentos hace sentir incómodo y me hace cuestionar que el libro pueda ser disfrutado por algún extranjero que no esté familiarizado con el país. Además a momentos era un distractor muy importante, ya que a diferencia de otras novelas de crimen y misterio chilenas, el contexto político y social si bien es parte importante de la historia, no es lo central, y aquí por darle "pantalla" a la crítica social se perdió el desarrollo de la investigación y todo el tema criminalístico que enganchó y se desarrolló tan bien en el libro anterior.
A pesar de lo bajo del rating, no me arrepiento de haberlo leído y lo disfruté, pero "Un crimen de barrio alto" es definitivamente superior.
Me gustó bastante. No conocía al autor ni su obra, y me sorprendió su estilo. Quizá le falta un poco de conocimiento más acabado del mundo policial, pero al final de cuentas, logra el objetivo con un buen relato de ficción.
Este libro de Mario Valdivia retoma varios personajes de Un crimen de barrio alto, que también trata de un crimen investigado por el comisario Morante. Acá nuevamente Valdivia se encarga de mostrar facetas oscuras de personas poderosas, permitiendo el escándalo en sus personajes más conservadores, la ira en los más revolucionarios y confusión en los encargados de cuidar apariencias propias y ajenas. Este libro está marcado por la ineludible modernización en la policía y sobre todo por un movimiento social ruidoso e incansable, que le da vigencia y credibilidad a este crimen en el Chile de hoy.
Lo hizo de nuevo Mario Valdivia con este relato sobre el Comisario Morante, un tira clásico, que investiga un crimen pasional / político. Con mucha reflexión existencial y política, Valdivia nos regala una novela que sigue la línea de la excelente "Un crimen de barrio alto". Mucho desarrollo investigatvo, entrevistas a sospechosos bien logradas, una prosa dura, aunque algo rebuscada a veces, hacen de este relato una obra absolutamente recomendable.