Una trama algo diferente con personajes y lugares completamente distintos que es un soplo de aire fresco para la saga.
No obstante hay cosas que reflejan que la autora no sabe llevar la trama consecuentemente.
Vermelia, la villana, es "la Reina de las Reinas de las brujas" ¿perdón? ¿No era más sencillo usar a Brujaxa? No explican qué otras reinas hay, para nosotros solo existe Brujaxa y Vermelia, su superior. ¿Pero por qué hacerle un superior a Brujaxa, la bruja más poderosa, la reina de las brujas? Es innecesario, reiterativo y poco rimbombante. Quieren siempre más y más: brujas más malvadas, caballeros más buenos, más bien contra más mal.
Y luego resulta que te van diciendo que Vermelia era el hada más buena. ¿Era una bruja o un hada?¿Qué le hace ser pues el escalafón más alto en las Brujas?
En mi opinión la habría hecho una renegada. Es decir: al final nos cuentan la causa de que se haya vuelto una bruja (btw por orden de Brujaxa!¿). Vive ¿fuera? del Reino de las Brujas por lo que ¿Por qué no darle un trasfondo de renegada, ermitaña, sectaria, que atienda a por qué no sigue ordenes de nadie, ni hadas ni brujas, sin tirar del "es la Reina de las Reinas" que no tiene ninguna clase de sentido? Me han presentado un mundo totalmente a parte del de otros libros, ¿por qué intentar unirlos de la forma más cutre posible? Sería un personaje mil veces más interesante que el que es.
Algo similar ocurre con el resto de personajes. Dragón Azul empieza siendo un caballero con sus grises pero de pronto se olvidan de ello y es el más noble de los nobles.
En fin, me fastidia el potencial perdido de unos personajes que podrían ser el triple de interesantes.