WOW
Este libro fue un descubrimiento hecho por mi novio en la FILBO 2016. Lo primero que vi fue su portada y fue como "OK", luego el título generó un "interesante", y finalmente la reseña en la contraportada fue una "algo puede salir mal aquí".
El mundillo friki siempre ha estado lleno de tabúes y cierto morbo, en especial cuando lo ves desde afuera. Desde los mismos incidentes que son mencionados en el libro, cuando famosos asesinos japoneses resultaron con una colección de hentai en sus apartamentos, hasta la hipersexualidad de algunas cosplayers, son aspectos fáciles de generalizar para dotar a la subcultura otaku de prejuicios.
Y en ese aspecto el libro no decepciona, estereotipa con facilidad a los personajes principales, y esto es probablemente lo que otorga esos momentos de risa dentro de una trama angustiante y profunda. Eso y los frecuentes guiños a personajes y series que amo.
Me encantó la forma en que el autor terminó deshumanizando a sus personajes, bajo la premisa de no otorgarles un nombre, con excepción de la protagonista. Figurativamente esos "otros" no son nadie. Sólo Michiko es importante.
La estructura de la narración donde se alternan un "pasado", "presente" y "futuro" es muy atrayente, pero al final terminó jugando en mi contra. ¡Me quedé con las ganas de saber qué sucede después!
Siendo técnicamente una "millenial", pero en el límite de la generación X y Y, me fue muy fácil alternar la identificación entre los diferentes personajes, y eso ayuda a la reflexión. Fueron muchas frases las que terminaron resaltadas en el libro y muchos temas sobre los que se puede pensar mucho más.
En ese sentido, el libro cumplió con sus objetivos: me entretuvo, pero también me hizo pensar. La calificación se queda en 4 estrellas sólo por los dos aspectos que mencioné antes: el final/no final, y la oscuridad de la trama y los personajes que trata de ser justificada en el hecho que son frikis.
¡Super recomendado!