Alberto Fuguet ha desarrollado una de las carreras más personales dentro del periodismo escrito. Con un estilo directo, urbano y a veces políticamente incorrecto, ha sintonizado como ninguno con las tendencias y actores sociales que lo rodean. Maneja con total destreza los límites de la ficción y la realidad, haciendo suyas las historias que observa. Se fascina con personajes y anécdotas que luego transforma en relatos que han marcado a un amplio sector de sus homólogos en la prensa nacional. Estas páginas albergan buena parte de la memoria pop de las últimas dos décadas. Mike Patton, Tim Burton, Mario Vargas Llosa, el asesino de John Lennon, Hollywood, la baja cultura y los giros idiomáticos que asume él mismo, son algunos de los temas que aquí explora el autor de Las películas de mi vida.
"Cuando uno lee una obra de ficción, termina embarcándose en un viaje emocional hacia otros mundos y, sobre todo, a los mundos interiores de los personajes. Es sabido que uno lee para vivir otras vidas, vidas que jamás podría -o se atrevería- a vivir en la realidad".
Esta es una colección de columnas, entrevistas y artículos que el auto realizó en diferentes medios escritos y que permiten ir viendo la evolución literaria de Fuguet. En ellas, suelta tu capacidad y conocimiento cultural-pop y se embarca en escribir de música, literatura, cine, política y sociedad, todo visto desde un prisma que, guste o no, hace que sea bastante reconocido.
Sin embargo, el alto número de escritos coleccionados y lo repetitivo que, a ratos se vuelve, hace que sea algo difícil de llevar en su lectura. Es un libro que, para quien aún no descubre a Fuguet, puede dar una idea de lo que se encontrará, aunque hay que aplicar un contexto temporal (fines del siglo XX) y, probablemente, un par de saltos en el orden de lectura, como para ir variando.
Irregular por su naturaleza. La primera mitad de artículos es realmente la mejor: más literarios, más íntimos, más memorables. La segunda -como si pudiera juzgarse bajo el velo novelístico- se cae, incluso, aburre y desespera. Es difícil hacer un compendio de artículos y que no reluzcan los malos escritos, pero, al final, Fuguet igual nos propone, nos habla humanamente, como en sus novelas y cuentos. Una buena cara, en el fondo, del escritor.