Resalto de la novela la riqueza lingüística con la que Álvarez da cuenta y razón de su exhaustiva investigación sobre este periodo histórico, con la cual logra recuperar un jurgo de palabras y expresiones que decían mis abuelas. Es un poco nostálgico pensar que dichas expresiones y palabras se extinguirán, pero fue acogedor recordarlas con la lectura de este libro que las salvaguarda.
También me llama mucho la atención la mirada antipatriótica desde la que se narran los eventos a los que les deberíamos mantener admiración y solemnidad. No sé si sobreinterpreté, pero percibí cierta burla hacia los “próceres” por su insensatez e hipocresía. En contraposición, encontramos una exaltación a la gente del común, al mudo que envejece, a la india que toma acción, al perro con memoria, a la chicha y a su poder de encuentro. En últimas, a los que verdaderamente lograron independizarnos.
Los personajes femeninos también los agradecí, pues fueron presentadas como lideresas, participantes políticas activas y ejes fundamentales de la consolidación de la comunidad santafereña, sin intentar ser políticamente correcto.
Increíble. Lo leería de nuevo.