Una expedición de antropólogos japoneses a Papúa-Nueva Guinea encuentra una tribu perdida y se contaminan con un parásito extraño. Es decir, serie B de la buena, de mundos perdidos y biotecnología, que además habla de alcanzar la inmortalidad – me la pido!
Pero es que además está muy bien escrito, no en vano ha sido nominada al Premio Herralde y ha recibido el premio Celsius de CF y fantasía. En apenas 200 páginas y con un formato que varía constantemente – diario, cartas, emails, sms, reportajes, informes, lista de personajes – vamos reuniendo toda la información de esta singular aventura, más original en su manera de contarla que por el contenido en sí.
Me gusta la valoración que hace de ella Luis Alberto de Cuenca:
Un narrador excepcional. Tiene la magia del chamán que recita los mitos etiológicos de rigor en las largas noches de invierno, al calor de la hoguera primordial.
Todos los personajes que desfilan por sus páginas son estereotipos, pero a la vez están recreados de manera original – el mad doctor, los nativos de la tribu, el misionero, detectives, policías, periodistas, actores y cantantes famosos, políticos, abogados, hombres de negocios – en la lista de personajes al final, que forma parte de la narración, somos conscientes de la riqueza de tipos humanos que ha creado el narrador.
En mi opinión, una novela llena de encanto, muy entretenida y bien escrita – pero si no eres fan de la serie B, como sí es mi caso, igual te costará apreciarla. Yo quiero leer más de este autor!