Este es el cuarto volumen de la serie "Paul" que leo, y al igual que los anteriores, me ha dejado muy buen sabor de boca. De marcado carácter autobiográfico, cada volumen de la serie se centra en una etapa vital concreta de Paul, el personaje central y alter ego de Rabagliati.
En este caso, el protagonista se encuentra en plena adolescencia. Asistimos a su rabia e insatisfacción crónicas tan características de esa etapa, a los conflictos con sus padres, a las primeras experiencias con el alcohol y las drogas, y por supuesto, al primer y efímero amor que tendrá consecuencias devastadoras para el protagonista.
La historia, como es habitual en Rabagliati, está contada con mucha sensibilidad y humor, y el estilo gráfico es más que correcto, tal vez un poco demasiado cartoon para mi gusto, pese a reconocer que cumple sobradamente su propósito.
En definitiva, un cómic muy disfrutable, especialmente recomendable para fans del cómic autobiográfico (Peakar, Tomine, Seth, etc...)