Seis meses como médica rural en San Gregorio y, en abril, vuelta a mi plaza de Urgencias.
A las ocho y media de mi primer día estaba saliendo de cabeza por la ventana de la panadería, cubierta de azúcar glas, con Toni, el panadero, sujetándome por los tobillos y medio pueblo aplaudiendo.
A partir de ahí, el plan empezó a torcerse un poco.
En San Gregorio los pacientes vienen a la consulta con la tensión perfecta solo para conocerme y, si comentas que sueñas con una bañera, te la traen en tractor.
Y Toni se levanta a las tres, conoce a todo el pueblo y me tiene la barra preparada antes de que abra la boca.
Yo tengo fecha de salida, aunque hace semanas que dejé de tachar los días en el calendario.
Empecé este libro porque me llamó la atención su portada y, cuando leí la sinopsis sobre una doctora que llega a un pueblo para hacer una suplencia, supe que quería leerlo.
Pero lo que no me esperaba era lo que me iba a encontrar entre sus páginas. Y es que, en las dos primeras, ya me había topado con una forma de narrar que me encanta y con un par de situaciones tan cómicas que me hicieron soltar un par de carcajadas. Con eso, el libro ya me tenía completamente ganada 💙📖
Me ha encantado la forma de escribir de la autora, los personajes y, sobre todo, ese ambiente de pueblo donde los vecinos son una familia, con esa manera tan bonita, tierna y acogedora de recibir a alguien nuevo, de hacerle un hueco y conseguir que poco a poco sienta que pertenece a ese lugar.
Es una lectura que va a fuego lento, suave y sutil, con unos personajes a los que es imposible no cogerles cariño. Poco a poco, te vas encariñando con la gente del pueblo, con Gala (la protagonista), pero también con Toni, el panadero, que tiene un lugar muy especial en esta historia. 🥐🤎
Es un libro cortito y ágil, que te lees en dos ratitos y que te hace sentir a gusto, te saca sonrisas y que consigue que no quieras despedirte de sus personajes cuando llegas al final. Una historia bonita, entrañable y que he disfrutado muchísimo más de lo que esperaba.
✨ Sin duda, se ha convertido en una de mis mejores lecturas del año y os la recomiendo muchísimo si os gustan los romances de pueblo, las historias que se cuecen a fuego lento y esos personajes que terminan sintiéndose como parte de tu propia familia.
Una comedia romántica muy fresca, con capítulos cortos y muchísimo humor. Me he reído un montón y me han encantado todos los personajes: Toni, Gala con toda su intensidad y unos vecinos que son de otro mundo. He acabado cogiéndole cariño a todo San Gregorio. Una lectura que he disfrutado de principio a fin y que recomiendo para pasar un buen rato y desconectar.