Esto no es un listado de curiosidades musicales. Sí, al paso se va a enterar que los Ramones tomaron su nombre del seudónimo que Paul McCartney empleaba para registrarse en los hoteles con la esperanza de guardar el anonimato; o que el bajista de los Rolling Stones se transformó en el yerno de su propio hijo. Pero las casi 500 curiosidades se relatan insertas en su contexto. Tampoco es este un libro estándar de historia de la música, de aquellos que describen los hechos esenciales con desdeñosa indiferencia por la pimienta que acompaña la vida de sus protagonistas.
La meta fue doble: construir una síntesis capaz de oficiar de genuino texto básico de historia de la música, pero a la vez ofrecer una colección de anécdotas integradas orgánicamente a la trama. En pos del primer objetivo, se describen los hechos esenciales, haya o no episodios inauditos de por medio. Las peripecias de los laudistas bíblicos, las fantasías wagnerianas o el advenimiento del MP3 explican su inclusión no por las eventuales excentricidades de sus cultores (que, por cierto, las hay), sino por su importancia en la trayectoria de la música. Para cumplir con el segundo, se ha integrado a la narración una selección de lo mejor del catastro de hechos insólitos recopilados durante doce años en www.datosfreak.org, pero, a diferencia de la web, incrustados en un panorama global.
Ingeniero civil hidráulico, pero al muy poco andar descubrió que lo suyo no eran los números. Trabajó como asesor parlamentario en el Senado, en la Presidencia y el Ministerio del Interior, en este último puesto a cargo del rediseño de la Ley de Migraciones. Pero nada de esto hubiese sido posible de no haber despejado la cabeza viajando durante 26 meses a lo ancho del globo. Escritor y montañista.
Primero que nada tengo que decir que es una historia sólo de la música occidental, si se quiere. Segundo, que necesita un corrector de estilo y erratas urgente. Algunas anécdotas son interesantes, pero el estilo del autor es irritante e inconsistente. Por momentos usa modismos locales que supongo que son chilenos, a veces usa conjugaciones ibéricas ("ya veréis..." etc), o menciona artistas o sucesos de Argentina como si fueran de público conocimiento. Todo esto regado con anglicismos innecesarios ya que muchas palabras tienen su correspondiente en español. Como escritor, es muy buen ingeniero (de hecho, el autor es un ingeniero que compila curiosidades en un blog). Como si fuera poco, entre las anécdotas del libro mecha constantemente chistes malos y comparaciones ridículas del tipo "Farinelli era la Lady Gaga del siglo XVIII". Algunas partes del libro tienen una extensión exagerada (por ejemplo, un capítulo entero dedicado a anécdotas del Festival de Viña del Mar, que no le importa a nadie) y otras son demasiado breves: sólo una mención al pasar de David Bowie, uno de los artistas más influyentes del siglo, o un apartado bastante mediocre y mal documentado sobre la música electrónica. Resumiendo: una tortura terminarlo, sólo quería que acabara de una vez y no lo recomiendo para nada.
Por favor, que alguien reedite esto bien corregido, con las palabras correctas y con un estilo más adecuado, porque hay pasajes se que hacen infumables.
Como melómana, me falta información. Poco uso se le da al nombre de Bowie -por ejemplo, al que sólo se le nombra para hablar de sus supuestas aventuras con Mick Jagger, lo cual me parece la mierda-, mientras que al reguetón -o reaggeton, como se llame- se le dedica un capítulo entero. ¿Dónde queda el Glam Rock?, ¿en qué momento se habla de bandas clave que han ejercido tantísima influencia como The Smiths, Joy Division, The Cure...?, ¿Por qué no hay un capítulo en el que hable del rock alternativo o del indie? No, de eso no, pero del reguetón sí. No vaya a ser que alguien no tenga constancia de que existe. ¿Dónde está el capítulo que se le debe a Springsteen, cuyos conciertos han sido registrados sismógrafo por delante?
Entiendo que hablar en general de tantos milenios puede se complicado y que no es fácil discernir entre lo que importa y lo que no. Y, mira, pues eso es lo que pasa un poco aquí.
Este libro no es una gran obra maestra de la literatura pero entretiene y... ENSEÑA! En esta entrega Barañao nos presenta la historia de la música de una forma dinámica, curiosa y con grandes cuotas de humor, ahondando en lo insolito y hasta en lo increible con un ritmo muy rápido que se lee casi en un suspiro, uno termina aprendiendo casi por accidente y eso le da un gustito añadido a este libro, que recomiendo 100% si lo suyo es la musica (incluso si lo suyo no es ni la historia ni las curiosidades) aunque le advierto que si el reggaeton y el trap son su pasión, tal vez quiera saltarse los ultimos capitulos. En resumen: ligero, ilustrativo y entretenido. Recomendado.
Cumple con detallar algunos datos curiosos de la música dentro de un marco histórico amplio y manteniendo la respectiva linealidad. Pero en ocasiones la fluidez se pierde debido a la redacción. El capítulo final de música latinoamericana fue decepcionante considerando que el autor es latinoamericano. En resumen: Buen contenido que no logra estar a la par con la redacción.
Lo escuché en audiolibro. Y como su nombre lo dice, son datos curiosos, historias cortas y sencillas sobre la música. Si esperan un estudio docto, detallado y serio sobre la historia de la música, este no es el libro.
El libro es entretenido, pero como a la mitad la voz del autor (el tono ligero, los chistes malos, etc) ya me estaba comenzando a cansar. Creo que para mi hubiera sido una mejor opción algo más neutro, que no quisiera incursionar tanto en la “comedia” ni se quejara tanto del reggaeton.
En suma fue un libro para pasar el rato, bastante introductorio para conocer historias y datos de lo mas importante de la música. Pero no da para más.
entretenido, dinamico y divertido. Una revisión exhaustiva de la música (Occidental) de los últimos 1000 años. Con muchos datos para fiestas o almuerzos familiares. Se echó de menos un poco más de historia de la música de otros continente ¿quizá para una segunda edición?
A medida que iba avanzando el libro lo disfrutaba cada vez más. Han sido innumerables las veces que me dedique a contarle a mi círculo cercano algunos de los datos freaks. Pero acá van unas apreciaciones: 1. El listado de artistas que se exponen es según un gráfico mostrado al final sobre los artistas más buscados o con conexiones a Wikipedia. Ahí entendí por qué extrañé a artistas tan tan influyentes como la Velvet Underground. 2. A lo largo del texto el autor menciona como los adultos constantemente aborrecen la música de la juventud, sucediendo con la docta, clásica, el rock, etc. Pero cuando es el momento de hablar del Reggaeton, el autor no tiene reparos en compararlo con el holocausto, lo que me parece de muy mal gusto. Sin ser una persona que escuche de aquel género, pero sí siendo alguien que disfruta de estudiar la música, creo que podría haber gastado menos párrafos en demostrar el repudio que le tiene al género, y haberlos aprovechado en explicar sus raíces con luchas raciales (generándose distinciones entre Tego Calderón y artistas como Daddy Yanke). Más allá del traspié del Reggaeton (motivo por el cual le doy 4 estrellas) disfruté bastante el libro.
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Si bien contiene datos interesantes es muy largo y tedioso, en especial al principio donde habla de la música clásica. No es necesario leerlo todo, basta con leer desde el capítulo 8 al 11 o 12, donde creo que está lo más interesante.
Un viaje por la música Occidental lleno de curiosidad, risas y anecdotas que me tuvieron enormemente interesada. Me faltaron más artistas mujeres y dicidencias aparte de hablar más de LATAM pero lo recomiendo
No pude terminarlo, lo intenté pero era una tortura. Aunque tiene anécdotas interesantes el lenguaje y la manera en que está escrito no me gustó nada. No lo recomendaría.
Es una buena panorámica histórica sobre la música, pero olvida grandes voces y grandes momentos. Algunos son excesivamente largos, a veces de manera innecesaria, y otros, en cambio, son demasiado cortos, sin tanto detalle.
Muy interesante repaso por la historia de la música a través de curiosidades, desde los comienzos hasta la música latina de hoy en día. Se pone un poco tedioso al final, muchos rankings de los últimos 50 años me hicieron perder un poco el ritmo del libro.
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Entretenido, con muchos datos interesantes y recomendable para adentrarse en la historia de la música de una manera informal y divertida. El único “pero” que le doy , y no es menor, por eso se queda en tres estrellas, es que necesita un paso por una editorial profesional que pula el lenguaje, elimine erratas y , que no se ofenda nadie, escriba el libro en castellano “estándar”. Como libro autoeditado tiene su mérito y es posible que el autor en principio pensara solo en el mercado local chileno, pero es una lástima que una obra tan bien desarrollada y divertida se pierda por no entender los giros locales que emplea continuamente. Por lo demás, me he reído mucho con las anécdotas, el sentido del humor del autor y por la forma que me enganchó la parte de la historia de la música clásica, o docta, como bien explica el autor.