¿Qué distancia separa el dolor de la felicidad? Un pastor evangélico gitano proclama ante sus enardecidos fieles que la distancia entre uno y otra es de ocho centímetros. En ese intervalo mínimo se sitúan las historias de Nuria Barrios, intensas y vibrantes: allí donde no todo está perdido, donde la escritura hace visibles umbrales que raramente se nos muestran. Estos once relatos tienen aristas y brillan con dureza. Son once diamantes. Cortan. ¿No es acaso lo que esperamos de la literatura? Que indague, que ilumine, que nos duela.
No más de tres estrellas porque a pesar de tratar temas muy duros, algunos relatos me han dejado fría. Alguno sí me ha encantado, así que la sensación es muy irregular. Tampoco me ha gustado que los primeros relatos tengan conexión entre sí y luego de pronto los siguientes sean del todo independientes.
Los once relatos reunidos en Ocho centímetros son como piedras preciosas individuales unidas en un collar espectacular.
Los cinco primeros cuentos se relacionan entre sí pasando por la tragedia de una familia que sufre la adicción a la droga de uno de sus miembros: una joven hermosa, privilegiada y profesional, y el sufrimiento y lucha de la familia por rescatarla infructuosamente de su camino autodestructivo.
De la mano del tema de la pérdida, en otra familia, una joven mujer sufre de cáncer. Ambas historias comparten gitanos como personajes, un culto religioso, las costumbres de los diferentes grupos vistas con curiosidad o rechazo, unión y solidaridad familiar ante la desgracia. El mundo en que se mueven estos personajes es el mismo, se siente que habitan espacios comunes a la vez que experimentan situaciones de dolor similares. Como lectores percibimos la familiaridad.
A estos cuentos entrelazados le sigue la historia de una pareja que se ama, pero uno no desea al otro. La autora escribe con su oficio de poeta: "Todo ese amor que corría hacia la nada". Es un relato que linda muchas veces con la poesía, tan hermoso es su lenguaje.
Siguen un cuento sobre una familia de tres mujeres que tejen como parcas, otro sobre una pareja en crisis por la enfermedad del esposo y el egoísmo que una enfermedad genera, dos cuentos sobre amigas y uno que relata una lectura en un centro para enfermos mentales completan el libro.
La característica más fascinante de la narrativa de Barrios es el lenguaje. Ella confiesaque cuando escribe busca la sombra de la palabra, el eco, lo que subyace detrás de la lengua común y por eso en su obra el lenguaje es mas que la vía de expresión, es protagonista de lo relatado.
Hay que decir que Barrios es una importante traductora y ese oficio la ha hecho descubrir nuevas capacidades del lenguaje como forma de expresión. El traductor trabaja la lengua como un orfebre y ella ha traído ese manejo artesanal de las palabras y la búsqueda de su capacidad de evocación a su literatura.
La literatura para Barrios es un instrumento de conocimiento y de disfrute y adentrarse en su obra brinda ambas cosas. Hay que leer a Nuria Barrios por su hermoso y poético lenguaje, por el largo alcance de sus temas y su perspectiva abierta, curiosa e inclusiva. La van a amar. Léanla.
Remembering the author's excellent Todo Arde, I approached this earlier novel expecting more of the same, only to find a blander story; it's nice, but that's about it—meh. 3 stars.