Casi todos los personajes femeninos aparecen con connotaciones negativas, salvo las mujeres de los pescadores temporeros de la Graciosa y creo que es porque están asociadas al mar, el cual en la novela representa al padre y lo masculino. Marciala, mujer del protagonista, no se presenta con valores negativos pero muere al parir porque la madre es siempre negada en lo que respecta a las figuras principales del libro: el protagonista y su hijo son huérfanos de madre (éste último con una onomástica bíblica que remite a este tipo de orfandad: Benjamín) y el narrador que presenta la historia no menciona a su madre sino sólo a propósito de sus rezos por los marineros avanzada la novela corta. También vemos al principio como, al comparecer el narrador ante el lecho del abuelo enfermo, no está presente su madre sino sus tías y el abuelo al denominarlo como "el mío" entre todos sus nietos emplea una expresión materna y ocupa el lugar de la madre. La hermana del protagonista, Candela, es una alpispa que va detrás de los hombres y de la que se insinúa que es proclive al adulterio. La tía, esposa del tío Pancho, es una cascarrabias agresiva que no merece ni nombre. Las mujeres de Teguise son crueles burlándose de "Martín la lapa", que es un ciego con una historia terrible. Las moras de Río de Oro son motivo de venganzas y disputas con los moros. Hasta la burra desbarata al burro en celo y las molinas son "malas hembras" frente al viril molino de grandes aspas.
Si las mujeres son malas o son negadas y el mar es proclamado padre, la tierra árida y estéril (Lanzarote, Sáhara, Alegranza e incluso el islote de Lobos) representa lo femenino, la madre que no es cariñosa con sus hijos. Todo esto está muy lejos tanto de la poética que Unamuno encuentra en la aridez de Fuerteventura como de la compasión implícita respecto a la situación de las mujeres en la isla que puede verse en "Mararía" de Arozarena (donde no se las juzga como hace Angel Guerra con Candela y las esposas de los costeros en general). Así en el cortijo de Teseguite a duras penas el páramo asimilado a lo femenino amamanta a sus hijos a través de las ubres de una docena de cabras. La tormenta que causa el naufragio del pailebot el cometa (el nombre del barco parece indicar un mal presagio celeste) va acompañada de una siniestra calima por la que el mar-padre es perturbado por la tierra-madre. El resultado es que Martín queda confinado en el Roque del oeste, roca inhabitable, que es presentada en la parte denominada "paréntesis" como terrorífica, casi como un monstruo mitológico o de pesadilla. Digamos que el roque al ser radicalmente hostil a la vida es el punto donde se intensifica esas connotaciones negativas que asocian a la mujer a la tierra árida. En una parte denominada intermezzo el autor declara con muchos circunloquios que el amor es engaño, que las mujeres son mentirosas y que sólo es aceptable su trato en tanto que en su engaño toman como modelo al mar. No tiene mucho sentido esta parte que, al igual que la presentación de la novela con la figura del abuelo del narrador y el "paréntesis", parecen de redacción posterior a la historia de Martín "la lapa" propiamente dicha. No sé si trata de justificar que Martín haya querido tener un hijo o de justificar el modo en que Martín se deja auxiliar por las mujeres de la Graciosa. Es una parte sumamente extraña pero significativa de la misoginia implícita en el libro.
En novela también hay violencia y crueldad contra los impedidos (contra Martín en Teguise por parte de los chicos del pueblo), contra los niños (la tía de Martín contra éste), contra las mujeres (Leoncio contra Candela en la noche de bodas), contra los animales (los chicos de Teseguite con el burro del tío Pancho). La necesidad lleva al pillaje (los chicos roban fruta, Martín dice que fue a mirar si a los camellos se les caía alguna cebolla, la población desvalija un barco varado). Se trata de una población embrutecida por la miseria. Mejor pensar eso que preguntarnos si esas taras forman parte todavía de nuestra identidad ¡Qué lejos de la actitud de humilde reserva que vieron en los conejeros los esperpénticos Arrabal y Houellebecq!
El léxico incluye muchos localismos de la época. La prolepsis no se reduce al nombre del pailebot "la cometa" o la onomástica de Benjamín, creo que también es de mal agüero la cosa negra con dos lucecitas que encuentra Martín de camino a Arrecife en su huida de Teseguite ¿un gato negro?, la barca entrevista antes del naufragio y que nunca más se menciona parece una visión de Caronte, la veleta que suena como un llanto de niño cuando llega Martín ciego a Arrecife presagia el encuentro con su hijo.
Cabrera Perera tiene el mérito de hacer que no se olvide a este autor pero creo que sus introducciones para Cátedra y la Biblioteca Básica Canaria se centra demasiado en cuestiones formales (sobre todo en anotar las variaciones en las viejas ediciones) y me parece que su trabajo ha quedado más añejo que la propia narración. Ésta, leída como drama, puede tener vigencia por la popularidad actual de los libros para leer de una sentada. Una crítica basada en criterios más actuales podría encontrar la dificultad del rechazo en un medio tan reducido como el insular y por quienes prefieran la lectura reverente de la etapa escolar. Queda pendiente examinar que influencia puede haber en "La lapa" de otros libros de temática marinera, incluso de otras literaturas europeas.
Notas de lectura posteadas en Facebook con fecha 25/9/18 y editadas para goodreads.