This seventh volume of The New Cambridge Medieval History covers the last century (interpreted broadly) of the traditional Western Middle Ages. It takes account of much new research and modern, interdisciplinary approaches to the study and writing of history to present a broad view of late medieval society across Europe. It deals with ideas about government, social and economic change and development, the world of the spirit, as well as the history of individual countries, in many of which the powers of central government were greatly extended.
Christopher Thomas Allmand was an English medieval historian, with a special focus on the Late Middle Ages in England and France, and the Hundred Years' War. He was Professor of Medieval History at the University of Liverpool until his retirement in 1998, and then Honorary Senior Fellow at the university.
La primera parte y la segunda parte de esta colección de artículos académicos son aburridísimas. Pareciera como si las innovaciones historiográficas jamás hubieran sucedido. No hay historia de la vida cotidiana, no hay "giro espacial", no hay observación historiográfica, no hay historia conceptual, no hay regímenes de historicidad, no hay materialidad, no hay corporalidad, ni siquiera hay rastros de antropología cultural. Todo es estadística, economía, números, politiquerías, como si ser historiador significara seguir apegado al dato positivo.
La tercera parte, por otro lado, presenta un ligero cambio. Aquí no hay una acumulación fría de datos y cifras, sino cuestionamientos y novedades. El artículo sobre el "Humanismo" de Robert Black es, sin lugar a dudas, uno de los mejores textos que yo haya leído en mi vida. El problema es que, en realidad, es el único texto interesante de un libro de más de 1,000 páginas.
La cuarta parte, a propósito de la historia regional de Europa en el siglo XV, vuelve a decaer vertiginosamente. Si la historia de Burgundia o de Gales no inspiraban ningún interés, con los textos áridos de este volumen se garantiza que todos nos quedemos en la ignorancia sobre esas regiones. Es increíble la inhabilidad narrativa de estos historiadores. Todo se resume en aburridas sucesiones de dinastías, listar cifras económicas, describir los impuestos, recontar victorias y derrotas en batallas.
¿Cómo puede ser que un siglo tan sugerente como el siglo XV se reduzca a estas narrativas insípidas? ¿Dónde quedaron los genios del Renacimiento? ¿Y los apasionantes debates filosóficos o las honduras místicas de los teólogos? ¿El arte y la arquitectura? No puedo creer que ésta sea la "New Cambridge History". Suena más bien a un acta de escritos académicos que todos deberían olvidar.