A lo largo de siete ensayos, Roger Bartra explora el tema del terror y la alteridad, así como sus consecuencias en la sociedad contemporánea. Desde una visión antropológica, la obra muestra cómo el extranjero, el marginal, el salvaje y el bárbaro representan al otro que confronta, amenaza y niega lo propio, cuestión que ha derivado en un inquietante número de agresiones y movimientos de corte radical que, por un lado, amenazan la diversidad cultural y, por otro, nos lleva a cuestionar la supuesta hegemonía de la civilización occidental.
Roger Bartra (Ciudad de México, 1942) se doctoró en la Sorbona de París, y es actualmente investigador emérito de la UNAM. Ha sido profesor invitado en las universidades de California en San Diego, Johns Hopkins, Pompeu Fabra, Rutgers, Stanford y Wisconsin, así como en el Paul Getty Center de Los Ángeles, entre otros lugares.
Ha publicado libros sobre las mitologías europeas, como El salvaje en el espejo, El salvaje artificial y Las redes imaginarias del poder político; sobre la crisis de la identidad nacional, como La jaula de la melancolía y La sangre y la tinta; sobre el mito de la melancolía en el mundo occidental, como Cultura y melancolía y El duelo de los ángeles, y sobre los vínculos entre el patrimonio cultural y las redes neuronales, como Antropología del cerebro. En Anagrama también ha publicado su más reciente libro Chamanes y robots.
Un libro ideal para quienes no han leído antes a Bartra, en la medida en que hace referencia a sus temas recurrentes: la expansión del poder estatal, las formas de legitimación del Estado, el papel del arte en las sociedades seducidas por el salvajismo, las sectas milenaristas o la identidad nacional como cristalización de los viejos humores melancólicos. El último ensayo, "Doce historias de melancolía en la Nueva España", es uno de los mejores, porque pone de manifiesto ideas contrarias a la leyenda negra antiespañola: la forma en la cual la Inquisición trataba de clasificar a los herejes no como pecadores o candidatos a la hoguera, sino como pobres enfermos mentales. A veces deja que desear, como cuando usa los rótulos arte moderno y contemporáneo como sinónimos. Sin embargo, no es un antropólogo al uso, desde el momento en que no reivindica los delirios del relativismo cultural o desecha, por inútiles, categorías como el choque de civilizaciones.
Esta compilación de ensayos explora la relación entre la otredad (la alteridad) y el territorio con la política, el arte, la cultura y, por supuesto, la civilización occidental.
Yo no soy antropóloga (quisiese, chica) así que me atoré en conceptos y en un lenguaje poco familiar; sin embargo, me hizo pensar mucho en el camino que está tomando la humanidad y hacerme preguntas un poco existencialistas, pues pone en la mesa la posibilidad de que se haya terminado para siempre la novedad y creatividad que surge del choque entre civilizaciones.
El último ensayo fue mi favorito e inicia así: “LA MELANCOLÍA IMPREGNA EL ESPÍRITU MODERNO. Desde sus manifestaciones renacentistas y barrocas, es como una tinta negra que dibuja el perfil de los espacios liminales y oscurece los umbrales que llevan a la transgresión, al terror y a la otredad”. Y de ahí se avienta unas reflexiones acerca de ma locura y el delirio, así como ejemplos de la Nueva España, que me han encantado.
El libro tiene un comienzo interesante, una tesis reflejada en la percepción de la cultura occidental sobre su enfrentamiento a la otredad , hasta ese momento todo bien, no obstante al pasar el tiempo y leer los otros ensayos la cantidad de referencias que nombra el autor son tan variadas que se siente que no se profundizan y obligar al lector a pausar la lectura para entender de mejor manera lo que se quiere reflejar, por ende la cantidad de estrellas radica sobre todo en ese punto en particular